29.12.13

Después de la tempestad, no viene la calma


En este día de tanto calor no hago más que pensar pavadas. Aunque ultimamente me parece que lo más importante son las pavadas. A falta de cosas importantes es lo que queda. Vos me dirás, ¡¡¡cómo!!! ¿no es importante que la gente esté sin luz y sin agua? y yo te digo que no digo eso. Es una desgracia que esté ocurriendo lo que está ocurriendo, ni me quiero poner a pensar los casos desesperantes que tienen que estar ocurriendo. Pero, yo creo que hay que esperar a que termine la tempestad de calor, para que las cosas vuelvan a la normalidad, aunque esa normalidad a esta altura ya no merezca llamarse precisamente normalidad. Esto es como cuando hubo una tempestad de viento y agua que produjo impresionantes inundaciones. En el medio de la tempestad no se puede hacer otra cosa que socorrer a los afectados, a los que están peor que nosotros, siempre hay alguien que está peor que nosotros. Acá lo que vale es que hay que empezar a tomarse en serio lo del cambio clímatico y pensar que esto que hoy ocurre no es más que muestras de lo que va a ocurrir con más asiduidad. Pero además hay que tomar conciencia, que no estamos preparados para afrontar lo que vendrá, ¿quienes? todos. Tampoco los políticos. Porque este gobierno ha pensado muchas cosas pero no en esto. O no le convino, dirán algunos. No creo verdaderamente, que hayan podido anticipar estas consecuencia. Me imagino a De Vido haciendo la vista gorda en algunas cosas, pero nunca pensando que iban a explotar caños y cables. Porque eso sí corresponde a los que conocen lo técnico, lo ingenieril. Y eso es de las empresas correspondientes. Pero todos, no creo que esto sea la política, estuvimos en la pavada. Nadie quiso gastar un peso. Amarrocar era la cuestión. Y en dólares.
¿No es hora de preguntarse, de preguntarnos todos, para qué queremos la plata? pero lo digo principalmente por los que viven desesperados detrás de ella, los que viven saqueando los dólares, los funcionarios, los políticos y los ciudadanos que de todo sacan una tajada para guardar y no dan puntada sin hilo. Si con los millones que hay acá, en este país, guardados, encanutados de algún modo, hasta no necesitaríamos que vengan a invertir de afuera, con que cada uno que esté en una cierta posición de poder piense hacia adelante y no en amarrocar, todo sería diferente.


Veo que detrás de mi pensar en pavadas, no hay más que bronca. Pero que nadie confunda y crea que me dí vuelta y voy a empezar a criticar al gobierno y echarle la culpa de todo, como hicieron algunos, o hacerme masita. No. Lo que pienso es que fueron diez años de golpes, de palos en la rueda, de corrosiones, de operaciones contra un gobierno que terminó en la lona, tal vez porque no supo hacer otro tipo de política que no sea la de una confrontación muy fuerte. Aunque dudo que si hubiera sido de otra manera hubiera podido hacer muchas cosas buenas que hizo. Pero bueno, de todas maneras, ya está ocurriendo lo que muchos querían, que son los que ahora están calladitos, que no están, que no dicen nada. ¿No está ocurriendo lo que ellos predecían?. Ahora el gobierno está desbordado, no da más, está sacando la lengua. Ah pero ahora los opositores no tuvieron nada que ver, o se fueron de vacas como dijo Elisa Carrió, la más repugnante persona, a la que lo único que le importa es su propio goce. Ella ahora está gozando ¿eh?, no te creas que le importa el país. No te confundas. Pero como ella hay miles, nada más que más inteligentes, al menos porque no se les nota tanto, porque son más argumentativos, no tan viscerales.

Hay quienes me dirán que, si ellos lo hicieron, lo corrijan ellos. No. Ellos no lo hicieron, al menos no todo, ni solos, lo hicimos entre todos. Basta de quedarnos con lo bueno y echarle lo malo al otro. Un gobierno es nuestro representante, por lo tanto es nosotros mismos. Traicionan como nosotros traicionamos, roban como nosotros robamos, son idealistas como nosotros a la hora de serlo, tienen miedo como nosotros. Basta, empecemos a pensar de otra manera, no como locos paranoicos.

Tampoco estoy pidiendo un golpe, no, estoy pidiendo que aparezca algo de inteligencia en el terreno político, quiero escuchar que se respeta a alguien. Nos hemos destruido entre nosotros, no se si lo perciben así. Nadie quedó en pie. Cuando apareció Capitanich, escucharlo parecía una bocanada de aire fresco, pero inmediatamente se pusieron a tratar de embarrarlo, operarlo, aniquilarlo como a todos. Yo sigo creyendo en él, aunque ahora su voz haya sido opacada. No importa, él tiene la difícil tarea de ensamblar su tipo de accionar y su estilo de comunicación con las ideas de Cristina. No debe ser fácil, pero algo de eso todavía está en pié.