24.9.13

¿Te preguntabas por qué?, la respuesta es: por ser demasiado K

El periodista Gustavo Rosa ha escrito algo que produce un estremecimiento. Y cuando esto ocurre es porque algo muy profundo de la verdad está tocando. El fenómeno del odio a Cristina es algo que tiene una densidad que en este escrito se desnuda. Este odio no está entroncado en forma directa ni con la economía, ni con el dolar, ni con la inflación, sino con el ser demasiado K, es decir, demasiado desobediente. Mientras una Angela Merkel se viste con trajecito celeste y gana su tercera elección y nadie la tilda de hambrienta de poder, Cristina se pone calzas. ¿Calzas? Eso es insoportable para la soberbia machista, de hombres y mujeres. ¿Quién es esta? Basta, ya no se soporta más. No por nada el kirchnerismo perdería estas elecciones, teniendo enfrente a un ser tan repugnantemente machista como Duhalde y su obediente señora. Pero no es solo Duhalde y sra. sino una gran parte de la sociedad que no soporta tampoco que sea una mujer la que se atreva a mover el tablero de los hombres.  

 

Desde el inicio del gobierno de Nestor, tiraron a matar: Al principio creyeron que fácilmente voltearían a ese pingüino insolente, que venía a entrometerse en un ordenamiento que ya había sido planificado. Nadie le había pedido que viniera a cambiar nada, ni a pedir perdón por nada. Sólo tenía que venir a salvar las papas por un tiempo para disimular un poco y seguir con el plan, que era entronar a Duhalde en la presidencia cuando en ese diciembre de 2003 ese flaco agrandado cayera.

Y siguieron tirando sin parar durante los 10 años que siguieron, cada vez más desesperadamente. Que alguien me desmienta, si no es así. Hasta que finalmente encontraron, en la fragilidad de su cuerpo, el de Cristina, el blanco perfecto.  

 

No deje de leer el artículo de este periodista que seguramente lo movilizará. En el blog ¨Apuntes discontínuos¨, su autor escribe, solitario, en su cuarto.  

 

Objetivo: el cuerpo presidencial 

 

 

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