8.6.13

Periodismo en peligro. Amor, odio y pensamiento

El odio que circula por aquel que no siente simpatía o adhiere al kirchnerismo es notable. Y también es notable el amor que circula entre los que sentimos al kirchnerismo como algo que vino a nuestro encuentro sin que lo buscáramos y al cual no queremos perder. 

La consecuencia del odio y del amor son nefastos para el periodismo cuando ciega. La tarea periodística se degrada provocando la distorción de los hechos, a los fines de hacerlos concordar con el propio interés y con la necesidad de tener la razón. Lo primero que pierde ante el odio y el amor es el pensamiento. El pensamiento debe ser desapasionado y analítico para ser valioso. Como todos estamos inmersos en este clima de amor y de odio, es hora de empezar a distinguir quienes siguen pudiendo pensar y quienes siguen siendo presa de la necesidad de descarga. 

Pero antes habría que distinguir entre el objetivo del odio y el del amor. El odio busca la ruptura, la aniquilación del otro, produce amargura. El amor es integrativo y produce sensaciones placenteras. 

Una muestra clara del deseo destructivo lo tuvimos en los caceroleros menos controlados. ¿Quién no vio esas bocas llenas de dientes vomitando desprecio?. ¿Quién puede pensar con ese odio?. El odio es un problema para el que lo padece, pero acá lo que nos inquieta es cuando ese odio invade la práctica de algunos periodistas. Un ejemplo lo tenemos, en el nerviosismo y la tensión del rostro de la periodista María Freytes en el intercambio que tuvo con Acero Cali. Cuando el boxeador le pregunta por qué ella no comparte la política de Moreno, de buscar equilibrar la balanza comercial, la periodista no sabe contestar. Y está bien que no sepa porque probablemente ella ignore acerca de esas cuestiones, no es su obligación, pero el odio la hace avanzar en forma desordenada sobre el entrevistado, tirandole con cualquier cosa, frases hechas, escuchadas por todos lados, buscando desequilibrarlo. Por lógica, logra lo contrario, la que termina desequilibrada es ella.

Hubo una mezcla de registros, primero se intenta analizar una cuestión específica, que consistía en pensar sobre la restricción de la entrada de productos al mercado, pero como la periodista ya tenía un prejuicio no puede escuchar la opinión de su entrevistado, por lo tanto rapidamente se entra en el terreno de la discusión y de afirmaciones de cualquier tipo. El boxeador desde una posición más humilde dice al final: ¨si quieren hablar de inflación, hablemos de inflación: estudio sobre la inflación y vengo mañana¨, mostrando que a pesar del ataque no había perdido su capacidad de pensar.  
 
Algo similar se pudo escuchar en la entrevista que le hacen a la periodista Cyntia García sobre la libertad de expresión. Acá, la panelista de 678, ferviente kirchnerista, intenta mantener su pensamiento libre de apasionamiento, porque seguramente sabe que si se deja invadir por la emoción, perdería la capacidad de análisis. También aquí los entrevistadores cometen el mismo error anterior de mezclar temas y atribuir cualquier hecho al gobierno nacional sin dar precisiones, para ver si logran ¨acorralar¨ a la entrevistada, pero esta tampoco se amedrenta y frena la ofensiva recontextualizando permanentemente la entrevista hasta el final.

En ambos ejemplos, lo que me llamó la atención fue la posición de humildad de los que lograron seguir pensando.

Esto era solamente lo que quería decir o sea relacionar la posibilidad de pensar con la humildad. 





1 comentario:

luis alberto silva dijo...

Muy interesante el ejercicio de pensamiento. Pero te traiciona el amor. Que anula tu pensamiento desapasionado y objetivo. Te tomaría en serio si hubieses apelado a ejemplos de odio desde el oficialismo. Pero me parece que ya tenes armado tu pensamiento.....desde el kirchnerismo sólo hay AMOR.!!
Buen intento.!!
Ése caramelito, regalaselo a los incautos.