2.6.13

Pensarnos kirchneristas. Dedicado a Lucas Carrasco y a la vereda de enfrente.

El kirchnerismo no es uniforme, ni se deja uniformar, cada quien lo siente de un modo propio pero todos se define en relación a su pertenencia, porque el kirchnerismo contiene. Nos duelen mucho sus contradicciones y lo aún no realizado. Está en constante movimiento y siempre produciendo hechos inesperados. Es continente de intelectuales, políticos, militantes, gente común, apasionados, idealistas, blogueros, artistas, adolescentes, niños, gente de la vida real, en fin, argentinos transversales que tal vez ni el propio Nestor soñó.

Contiene a Lucas Carrasco, por ej., que cuestiona, critica y dice lo que cree y lo que siente, sin medir las consecuencias y a los Anónimos que lo insultan en su blog también.

También contiene a una presidenta que quedó con el legado más difícil que fue el de continuar la obra de Néstor, cohesionar a la militancia, captar las voluntades de innumerables dirigentes que tienen por esencia la traición cuando huelen debilidad, lidiar contra el odio, contra la injuria y afrontar ciertas supuestas verdades indeseables que asoman hiriéndonos tal vez como a nadie. Me pregunto quién otro u otra hubiera aguantado tanto y en Argentina. El kirchnerismo se banca todo y Cristina está adentro, contenida en él y conteniéndolo a la vez. No lo dimensionamos todavía. El kirchnerismo no pone la teoría por delante. El kirchnerismo se desenvuelve. Es un desenvolvimiento. 

Cada kirchnerista se expresa como sabe, como puede. Y Lucas también lo hace así. Él es expresión nuestra. Algunos se extrañan o se enojan mucho con él, tal vez por temor a la disolución o tal vez porque nos faltan categorías para leernos y pensarnos a nosotros mismos todavía. El kirchnerismo fuerza la realidad y fuerza el lenguaje, lo deja sin palabras, pero el lenguaje termina siempre reapareciendo.

El kirchnerismo se caracteriza por no tener miedo a la pelea, incluso a la derrota ¿o no lo aprendimos ya?   

De la vereda de enfrente se entusiasman porque quieren que Lucas diga lo que los llevaría a un éxtasis inconmensurable: que no es más kirchnerista. Pero se quedan con las ganas, atragantados, cuando él les dice que sigue siéndolo. No lo entienden. Excede el límite de sus neuronas. !!!¿Cómo que volvería a votar a Cristina?!!! Pero entonces.... no lo entienden, pero es así.   

Me quedo con esto en esta tarde invernal, porque nos queda mucho por hacer todavía. Y además, en tres meses empieza la primavera. 

Lucas, un kirchnerista que no termina de decir lo que ellos quieren escuchar


4 comentarios:

Gerardo dijo...

Coincido.

Anónimo dijo...

Jajaja me parece o te quisiste colgar de las tetas de Lucas? en una de esas zafas del casting sábana. La cara dura ya la tenés, habrá que ver si tenés estómago.

Anónimo dijo...

"No lo entienden. Excede el límite de sus neuronas." Decís en relación a los opositores. Lamentablemente, eso mismo se puede decir de muuuuchos que están de nuestro lado.

Anónimo dijo...

Que barbara la definición de kirchnerismo. Te falto decir que ya no quedan tantas diferencias pues no está quedando nadie. Saludos a lo que todavía están.