30.3.13

Un cuentito para pensar

La inflación, un cuento sencillo

Por Hernán Brienza

 

El rol de los medios, la reaparición de Cavallo y los argumentos que sólo buscan debilitar  al gobierno.

El cuento es muy sencillo. Usted va al kiosco, al supermercado, al almacén y compra siempre el mismo producto. Un día el producto aumenta. Pero usted no se preocupa porque en los últimos años le ha ido mucho mejor que cuando no tenía trabajo. O tenía que mendigarle a su jefe que no lo echara. O porque ha recibido un aumento de sueldo o porque su mujer también consiguió trabajo y la cosa va mejorando para todos. Usted cree que eso es por generación espontánea o por virtud propia. Pero como está bien, o más o menos bien, o mejor, al menos, en términos económicos no se preocupa demasiado. Pero un día el mismo producto aumenta un poco más de la cuenta. Pero usted ya naturalizó lo que es tener trabajo, que le aumenten el sueldo un 25 por ciento todos los años o que su mujer tenga trabajo y que su hijo mayor también pueda tenerlo. Al mismo tiempo ve que la economía no crece como cuando la capacidad instalada de la industria todavía podía recuperarse de la debacle neoliberal del período 1989-2002 –es decir, que una gran mayoría ya tiene su trabajo y no hay tanta movilidad laboral como hace unos años– y lo asusta la crisis económica internacional.
Usted pasa por el bar de la esquina de su barrio. Se pide un café. Y mira la pantalla de TN en silencio pero lee los zócalos... (seguí leyendo aquí)