30.3.13

Cambio de nombre y de intención


Macri, Melconian, Moyano, Cavallo y otros muchos. Todos juntos, protegidos por la corporación mediática y concentrada, que tiene un nombre y bocas de expendio que vos conocés muy bien. 

Estos medios los difunden, los colorean, los edulcoran y ocultan sus errores e ideologías. Paralelamente, porque siempre es a dos puntas, ocultan los logros del gobierno o tergiversan su sentido, vociferan supuestas intenciones espúreas del ¨poder¨. Jamás se han preguntado, por ejemplo, donde está el poder o al menos cómo se distribuye

Se han transformado en psicólogos, malos psicólogos, que leen las intenciones de quien conduce la presidencia con una certeza cercana a la de los locos, con perdón de los pobrecitos. Creen saber mucho de psicología. 

De lo que sí saben mucho, es de proyectar sus malas intenciones sobre el otro. De eso sí sabe la psicología: ver en espejo, lo propio en el otro. Pero para conocer esto hay que, por lo menos, haber hecho diván aunque sea un tiempito. 

Por eso me pareció que dedicarme a publicar las desmentidas podría ser mucho más productivo que seguir denunciando sus mentiras; aunque una desmentida es también una forma de denuncia. 

Igualmente, no hay que olvidar que el residuo de la mentira nunca se borra, queda grabada, queda como huella. La noticia mentirosa es fuerte, la desmentida es débil, pero no importa igual publicaré las desmentidas.

Hay distintas formas de desmentida. La desmentida propiamente dicha o aquellos análisis que desmenuzan las mentiras. Como el artículo de Hernán Brienza que publicaré en el próximo posteo.

Gracias por pasar.