11.8.12

Una huelga de empleados públicos complica a Dilma

Por Eleonora Gosman

Trabajadores estatales de varias ramas exigen aumento de sueldo.
Golpes. Hombres de la Policía Civil chocan con agentes en Brasilia./efe

San Pablo. Corresponsal - 10/08/12

Un estallido de huelgas de la administración pública nacional amenaza paralizar el gobierno de Dilma Rousseff. Primero fueron los profesores de las altas casas de estudio federales. Llevan ya cuatro meses sin dar clases, en prácticamente todas las universidades. Luego vinieron los conflictos del funcionariado público, entre ellos, los de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA), que cumple un papel clave en el comercio exterior de medicamentos y alimentos. Hace un par de días, fue el turno de la Policía Federal. Otras reparticiones se acaban de sumar, como por ejemplo Ingresos Federales (órgano recaudador), el ministerio de Salud, el de Planificación, el de Justicia y Medio Ambiente.

Para Josemilton Costa, titular de la Confederación Nacional de Trabajadores públicos, el movimiento huelguista que se expandió a partir de junio abarca en total 28 reparticiones e involucra a más de 370 mil funcionarios.

En todos los casos, la demanda es por aumentos salariales y por una reformulación de los planes de carreras públicas que no fueron renovados y no responden, según afirma, a la actual realidad económica y social. Ayer se sumaron a la lista de quienes están en paro los agentes de la federal que atienden el puerto de Santos, el mayor del país. Según los huelguistas, este puerto recibe en promedio 15 navíos diarios y otros tantos son despachados. Con el trabajo a reglamento, las descargas se demoran y las mercaderías son liberadas con lentitud.

En tanto, en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, se formaban colas inmensas en el sector de migraciones y en la revisación de las valijas de mano. La policía se tomaba más tiempo del necesario para revisar los equipajes de pasajeros y tripulantes. Este tipo de estrategia “es una forma de protesta”, dijeron en el sindicato de esa fuerza. Las reivindicaciones, como en los demás casos, apuntan a una reestructuración de la carrera y aumento salarial.

En Río de Janeiro ayer hubo una protesta callejera de los empleados estatales. Cerraron la avenida Río Branco, una de las principales arterias cariocas, durante más de una hora en busca de un aumento de sueldos y de una mejora en las condiciones laborales. En el acto, uno de los directores del Sindicato de Trabajadores Estatales, Jorge Coutinho, señaló que movilizaciones semejantes se realizaron en otros estados provinciales, como parte de un día nacional de lucha. El gremialista sostuvo que “el gobierno es totalmente intransigente y si continúa la depredación de la administración pública federal, en cinco años no habrá funcionarios para atender a la población”. De hecho, Dilma había dado hace un mes una orden estricta de no ceder a las presiones de los sectores huelguistas.


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