28.5.12

¿Nos pusimos conservadores?

Cuando uno empieza a aburrirse es, entre otras cosas, porque no encuentra nada nuevo por ningún lado. Pero también, cuando uno sí encuentra algo nuevo, es cuando comprende de verdad, cuánto deseaba algo nuevo. Las palabras que pronunció Sietecase ayer, cuando recibió el Martín Fierro, me hicieron pensar esto último.

Algunos tímidos aplausos respaldaron sus palabras, dichas en el lugar no-correcto. Cuántos se estarán callando todavía -pensé. Lo llamativo fue que se le notó cierta fuerza pero a la vez, cierto temor cuando hablaba. El periodista, admirable por ser fiel a si mismo, hizo punta y dijo lo suyo. Seguramente aquella vez que por preguntar se quedó sin trabajo, el quedar afuera, lo horadó por dentro, pero supo esperar y el momento oportuno le llegó. Impecable.

A mi también sus palabras me llegaron en el momento oportuno, porque no lo esperaba. No cometería el error de pensar que se hizo kirchnerista. Ya entendí la vanalidad de dicotomizar. Simplemente creo que Sietecase habló de su verdad, que seguramente representa la verdad de muchos, pero esa es una cuestión de ellos. No me interesa. 

Lo que me interesa sí, es que me hace pensar en nosotros, los K o en el relato K, porque  creo que no estuvimos siendo muy creativos ultimamente y nos pusimos conservadores. Continuamos demasiado tiempo apoyándonos en los mismos argumentos, que fueron efectivos hasta octubre de 2011, pero no pudimos acomodarnos a la nueva situación post-elecciones. Así como Cristina se abocó a la sintonía fina, nosotros también necesitamos ponernos en sintonía con este 2012 complicado, difícil.

Lo que antes era argumento hoy es dogmatismo. Nos pusimos a criticar a un Matías Martin, a Ricardo Darín, a Florencia Peña. No nos podemos equivocar más ahí. Nosotros sigamos pensando y pensándonos en este nuevo clima y no nos ocupemos tanto de quienes no piensan o no dicen lo que nosotros quisiéramos.

Sigamos enamorando, no nos tratemos de fachos o traidores entre nosotros mismos cuando decimos algo no esperado, cada uno ve las cosas de acuerdo a sus propios esquemas y vivencias, y eso está bien, es así. Lo que debería valer para nosotros, es que todos tenemos el corazón en un mismo lugar, como siempre, aunque pensemos o nos expresemos de distintas maneras.