27.10.11

27 de octubre


Nestor, querido pingüino, dejaste un campo sembrado de hermosas flores y muchos nuevos caminos abiertos que nos acercan como pueblo a lo soñado. Seguro que desde allá nos estás viendo avanzar. Siento tanto que no estés acá, haciendo de las tuyas, asombrando a los pacatos. Te debo mis emociones revividas. Mis renacidas esperanzas de un país nuevo, que se desprenda del lastre de los años negros. Yo cambié cuando empecé a ver que eras diferente, desde que entraste en mi vida empecé a creer nuevamente en que se podía modificar el mundo. Te amé, te defendí, padecí exclusiones, a veces hasta enfermé por las injusticias que recaían sobre vos y por los obstáculos que nos pusieron en el camino que vos iluminabas.

Hasta la victoria siempre

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