6.2.11

Hoy el peronismo es con Cristina

Nunca hay que decir adiós. Lo que ocurre en la vida no responde siempre a la lógica. Lo que está por venir suele no ser previsible. Pero de pronto un sentimiento irrumpe con la certeza de que nunca va a cambiar. Como cuando uno se enamora. Decimos: te amaré por siempre o sin ti me moriré. Sin embargo en los hechos nada es tan así.

Mi adiós ocurrió, sí, como un fin de algo, pero no de todo. En ese momento ocurrió. La muerte de Nestor me paralizó, me enojó, me instaló en una nada. Miraba 678 y los primeros días me parecía que su espíritu, sostenido por el programa, me mantendría en pié. Sin embargo algo empezó a decaer. Su fuerza se sentía cada vez más lejos. Quedaba Cristina y yo la veía como su continuación. Pero ella también se desvanecía debilitada por el golpe. Fue desolador. No quería acercarme al blog que había contenido toda la pasión que los K habían sabido despertarme. Busqué amparo en la bloguera K pero enseguida comprendí que lo que me pasaba era una cuestión personal, que tenía que darme un tiempo. Así fue que cerré el blog.

Pero, como diría una amiga, los neutrones se volvieron a alinear y un nuevo sentido ordenó mi desazón. Empecé a observar que Cristina no era la continuación de Nestor: ella era ella. Empezó a decir y hacer ciertas cosas que sentí eran propias de ella. Empecé a visualizar claramente su perfil. Me gustó, la empecé a percibir rearmándose hacia un lado que me gustaba, con atrevimiento y valentía. Antes también era notorio su coraje, como decía Nestor, pero antes eran dos, un equipo. Ahora su línea, su estilo, sus maneras son propios y las ideas rectoras siguen siendo las que compartía con él. Conduce el proyecto y al partido y lo está haciendo muy bien, sigue siendo un gobierno creativo, aunque más pausado en sus determinaciones, es menos frontal que Nestor, tal vez más sutil. Convoca adhesión. Sigue siendo un gobierno que mantiene una linea cohesionada de funcionarios leales. La irrupción de Nilda Garré no produjo la caída de Aníbal Fernández -el bigotudo- para decepción de muchos y con gradeza hoy sigue trabajando y tiene mucho por hacer. Con respecto a Alberto Fernández a veces lo escucho y me digo qué boludo, tuviste la espalda chica para aguantar el cimbronazo, flaco, lo lamento. Se nota tu arrepentimiento aunque nunca lo hayas dicho, te fuiste de un lugar a un no lugar.

Bueno, después de todo, yo también me fui -salvando las distancias- creí que no podía seguir y acá estoy de nuevo. Voy conociendo mejor a la bloguera, me voy dando cuenta quien es peroncho y quien es K y cómo les cuesta unirse o articular, aceptar las diferencias. Lo que pasa es que en muchas ocasiones las diferencias son insalvables desde lo ideológico. Pero hoy no es sólo esto lo que está en juego sino el poder en estas elecciones que se avecinan y muchos, que en otros momentos se quedaban ambiguamente en el dintel de la puerta, para escapar más fácil si la cosa pintaba mal, hoy no quieren perder ni un representante. Lo que creo es que hay que dar prioridades porque, en esta ocasión, se tratar de ganar en primera vuelta, después se verá si el peronismo fue superado por el kirchnerismo o si solamente se ensanchó. Si queremos ganar algo tenemos también que perder algo. Espero que cada uno actúe con sabiduría.

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