23.10.10

La sumatoria del deseo


Como no reconocer el dolor y el horror que sentí al ver a ese chico tan joven agonizando en brazos de su compañero que lo alentaba a no morir. No quería que eso estuviera sucediendo, pero el color de su piel no me dejaban engañar.

Luego escuché su nombre, Mariano Ferreyra, un militante desde los 14 años, que era actualmente el Jefe político del PO de la zona de Avellaneda. No pude dejar de pensar que no había sido una víctima al azar, lo habían ido a buscar a él, porque era bueno en lo que hacía, porque vinieron por la cabeza (Elsa) y el corazón (Mariano) de la protesta.

Hoy sabemos algo más, que el ejecutor fue un sicario, que hubo plata para que esto ocurriera, que alguien contrató a un asesino.

Sí, ya tenemos la mano y sabemos que hubo una orden porque alguien pagó. Falta mucho todavía. Y no sólo falta saber quién pagó, falta algo mucho más fuerte todavía: falta saber quién tuvo la voluntad, la voluntad de que esto ocurriera. Pero no, tampoco quedaremos tranquilos con esto, porque si hubo UNA VOLUNTAD, es porque hubo algo mucho más grande todavía: una confluencia de VOLUNTADES.

Dicho de otro modo, un DESEO, ese DESEO SINIESTRO que llena las entrañas de muchos que tienen nombre y apellido en esta nuestra ensangrentada sociedad y que cierra el círculo que explica semejante acción. Ese deseo que les hace creer que la ¨aniquilación¨ es el fin de algo. ¿No aprendieron todavía?

El que apretó el gatillo fue un frío ejecutor de la tarea sucia, sin involucración, un miserable, pero la cuestión está en el deseo, en ese deseo de muerte, en esa voluntad que buscó el momento, en esa pulsión corporal que necesitó descargar con muerte ese odio irracional que se oye y se lee expresado en forma de lapsus o en muy bien pensados discursitos de iluminados periodistas y políticos agoreros. Tanto va el cántaro a la fuente... que al fin el deseo encuentra la oportunidad para su salida. Un deseo que circula por la oposición a este gobierno, espectro en el que están incluidos muchos sindicalistas, periodistas, políticos y gente de a pie. Sí señor, gente de a pie.

Querían un muerto, pues ahí esta, lo venían pidiendo, se olía en el ambiente cada vez que presionaban al gobierno para que reprimiera, para acorralar a Cristina creyendo que su decisión de no reprimir la protesta social era sólo coyuntural, sin advertir su convicción.

Pero acá la protesta social fue sólo la excusa, fue sólo la oportunidad para ESO que se venía abriendo camino, tratando de acelerar el ansiado momento de una crisis terminal como la de finales del 2000 fantaseando siempre con que el fiel de la balanza se inclinara hacia ellos definitivamente.

Por eso cuando en el post anterior leo que Marcelozonasur me pregunta si tiene alguna importancia que Pedraza se haya encontrado con Duhalde el día anterior o en el 2009, comprendí que no, que NI SIQUIERA tiene importancia que se hubiesen encontrado, porque ni Morales Solá, ni Grondona, ni Biolcatti, ni Magnetto, ni la Pando, ni el Tata Jofre, ni Barrionuevo, ni ninguno de los que piden acallar a los ¨zurdos¨ de mierda, ni ningunos de los que piensan que se quedaron cortos con la represión y debieron matarlos a todos, ninguno de ellos se encontraron con Pedraza, pero qué importancia tiene, la confluencia de la voluntad es supracorporal, el odio los trasciende y circula y va gestando el acto que al final se realiza.

1 comentario:

Gabriel dijo...

Es tan dolorosamente cierto...