4.7.10

Vale la pena


El artículo es del historiador Flamarion Maués.




La televisión pública, inteligente y polémica, cuestiona a los medios monopólicos.

El programa "6,7,8", de la TV pública Argentina, desnuda los intereses que hay detrás de los medios de comunicación más importantes del país. El programa da un duro golpe a los principales periódicos, radios y televisores, exponiendo sus intereses, sus toscas manipulaciones y falsedades en la presentación de informes y comentarios sobre los principales acontecimientos políticos, sociales y económicos. Va de frente con los periodistas que hacen el papel de voceros de esos intereses, especialmente aquellos escritores que, desde lo alto de una supuesta "autoridad" del periodismo, se dedican a defender los intereses del empleador.
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Volví a Buenos Aires el último año. Yo estuve en la ciudad por unos días y una de las cosas que me llamó la atención fue la fuerte polarización política que existe allí y en todo el país. Por un lado, los sectores gubernamentales, peronistas de diversos matices, los sectores de la izquierda y la mayoría de los pobres, que apoyan al gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Por otro lado, la oposición, integrada por varios partidos, incluidos sectores del peronismo, los ¨dirigentes del campo" (agricultura) y casi todos los principales medios de comunicación, encabezados por los diarios Clarín y La Nación, los dos mayores del país y dueños de canales de TV y radio. El nivel de conflicto político es alto, tal vez mayor que el nuestro en época electoral, siendo que la elección es en el próximo año.

Uno de los frentes más radicalizados en esta diferencia son los medios de comunicación. La presidenta Kirchner tomó la pelea con los grandes grupos que monopolizan los medios de comunicación en el país, y va de frente contra ellos. El Congreso aprobó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, más conocida como "Ley de Medios", que no sólo no ha entrado todavía en vigor debido a que el monopolio de los grandes grupos y los grupos políticos que los apoyan están utilizando todos los recursos legales posibles para evitar que entre en vigencia. Pero parece que la ley que elimina los privilegios que estos grupos tienen hoy en día, el control de TV (y el cable), radio, periódicos, Internet, etc. va a entrar en vigor este año. Con la nueva ley, simplemente ya estos grupos no pueden ser propiedad de todos los medios al mismo tiempo, ni en el plano local, y mucho menos a nivel nacional. En Brasil, por ejemplo, una ley así afectaría en gran medida el poder de Globo.

Uno de los elementos más interesantes de esta batalla que se está librando contra los principales grupos que controlan los medios de comunicación es el programa televisivo "6,7,8", transmitido diariamente en TV del estado (gobierno federal). Este es un programa dedicado, según su presentador, Luciano Galende, a hacer "una crítica de los medios de comunicación en Argentina." El programa está muy bien hecho, y golpea sobre los principales periódicos, radios y canales televisivos, exponiendo sus intereses y manipulaciones sobre las principales noticias y acontecimientos políticos, sociales y económicos. Y sobre los periodistas que asumen el papel de voceros de esos intereses, especialmente aquellos escritores que, desde lo alto de una supuesta "autoridad" periodística o profesional, se dedican a defender los intereses del patrón, a los grandes capitales reaccionarios, etc. Si comparamos con Brasil, serían Mírians Leitao, Alis Kamel, Sardembergs, Diogo Mainardi y otros de esa especie.

El programa comenzó hace dos años aproximadamente y ha aumentado su audiencia e impacto, lo que por supuesto molesta a mucha gente.

Es un programa que no estamos acostumbrados a ver en Brasil - y es probable que en pocas partes del mundo haya algo que se asemeje a "6,7,8". No hay medias tintas, ni guante de terciopelo, la crítica es directa y abierta. Pero es una crítica, en general, bien hecha, motivada, y con frecuencia se ilustra con imágenes o textos que dejan al que es objeto de la crítica en una situación delicada, porque es difícil de negar ciertas cosas cuando se muestran pruebas irrefutables.

Por ejemplo, hace unos días una famosa presentadora de televisión, algo así como un Hebe Camargo argentina, confesó en su programa que en 1977 durante la dictadura militar, que mató al menos a 15.000 argentinos, una sobrina (y el marido de esa sobrina) fue secuestrada por la represión. Gracias a su intervención ante un general que ella conocía su sobrina fue dejada en libertad, pero el marido sigue desaparecido hasta hoy en día. En el programa se mostraron imágenes de la misma presentadora, en 1978 durante la Copa del Mundo en Argentina, afirmando que había una campaña orquestada para "denigrar" el país en el extranjero, y que en la Argentina todos vivían bien y en libertad. Quedando desenmascarado el apoyo de esta señora a la brutal represión que se produjo en el país. Ella fue una de las que apoyó la campaña de la dictadura diciendo ¨nosotros los argentinos somos derechos y humanos¨ que buscaba desacreditar las denuncias de violaciones de los derechos humanos que allí ocurrían en ese preciso momento. Esto a un año de la gestión ante el general amigo para liberar a su sobrina de la tortura. Todo esto no puede ser negado porque el programa pone al descubierto la situación, con imágenes que no se pueden ser desmentidas.

De ese mismo modo otras muchas cuestiones son abordadas. Es impresionante la capacidad de producción del programa para buscar imágenes y textos en los archivos que desmontan la visión actual de muchos comentaristas de los grandes medios de comunicación. Teniendo en cuenta los hechos ¨desmentidos¨ con su propia voz e imagen, ¿cómo responder y negar la veracidad de las críticas?

Y, por supuesto, el programa elige a sus amigos. En este momento, Maradona es el más grande de esos amigos, por haber enfrentado a los medios y haber asumido posiciones políticas más de izquierda como la mayoría de los que apoyan al gobierno.

El programa está configurado de forma inteligente. Un presentador, cinco panelistas fijos y dos invitados diferentes cada día. Los panelistas debaten los materiales que la producción presenta siempre en fuerte tono de denuncia y desenmascaramiento de lo que se dice por los grandes medios. Los polemistas son muy perspicaces, y los invitados son a menudo simpatizantes de los puntos de vista defendidos en el programa.

Esta es una crítica que "6,7,8" recibe por no dar lugar a opiniones en contrario. Esta crítica es sólo parcialmente correcta, porque para hacer una crítica de los medios de comunicación el programa muestra lo que los principales medios de comunicación dicen. La diferencia es que desmonta lo que se dice, al contrario de lo que estábamos acostumbrados a ver, es decir, a un comentarista diciendo tonterías y es por esta sencilla razón que no hay debate ni confrontación. Y se preguntan ¿por qué? casi todos los comentaristas de los grandes medios dicen lo mismo, piensan lo mismo. En "6,7,8" se cambia el marco. En este programa tienen respuestas, a menudo basadas en cosas que el mismo criticado dijo en otro momento. Es evidente que a estos periodistas no les gusta nada de lo dicho y acusan al programa de "constreñir" su libertad de opinión, un argumento totalmente falaz.

Otra de las críticas de "6,7,8", la más consistente, es que este es un programa "oficial", es decir, pro-gobierno, en favor de los Kirchner. De hecho lo es, y suponen que es una postura inusual en la televisión en cualquier lugar. El programa no se asume como pro-gobierno, sino más bien a favor de las principales líneas políticas que guían al gobierno, que no significa llegar a un acuerdo con él y aprobar todo lo que hace el oficialismo. Hay críticas al gobierno y sus miembros, pero ciertamente no con la misma intensidad que para aquellos que están del otro lado, pero el programa no es acrítico. Y no busca aquellas posturas, en general falsas, del tipo "somos independientes y criticamos a todos de la misma manera, estamos por encima de las diferencias entre los dos lados de la disputa."

Otra de sus características interesantes es que, gira y se mueve, los panelistas critican los materiales del programa hechos por la propia producción de "6,7,8". Hay que decir que la producción - al mando de Diego Gvirtz - es más oficialista que el banco de panelistas y que a veces critica muy duramente a algunos periodistas y comentaristas de la oposición. Pero los panelistas en el programa no se la dejan pasar, criticando su propio programa en el aire sin problemas.

De todos modos, esta es una nueva experiencia en la televisión, empezando por el hecho de que se proponen hacer una crítica de los medios de comunicación en el vehículo más popular de todos ellos, la TV, no sólo una crítica más teórica, sino una crítica directa, dando nombres y usando imágenes de otros canales de televisión.

Es cierto que algunas de las críticas del programa son correctas y es sin duda un área que oxigena la TV argentina, y sin duda está teniendo repercusiones importantes. Hoy en día, los periodistas y comentaristas de todos los medios saben que están bajo la lupa de la crítica "6,7,8" y que no pueden hablar las cosas impunemente, se les cobrará por lo que dicen. No se trata de censura, de ninguna manera, sino de debate público.

Los que quieren mirar, "6,7,8" podrá encontrarlo en el sitio de la TV pública argentina: www.tvpublica.com.ar. El programa se transmite a las 21 horas todos los días excepto los sábados. Vale la pena.

(*) Editorial Flamarion Maués es editor de libros e historiador.

3 comentarios:

Reinaldo Larroudé dijo...

Este blog, también...

¡Vale la pena!.

Ana dijo...

Gracias Reinaldo: viene bien una caricia bloguera en este mi espacio solitario.... pero seguidor.

Moe dijo...

Muy buen articulo, y muy buen blog claro :)