17.7.09

El legado


No quiero cerrar mi querido blog.

Pero sí necesito reorientarlo, renombrarlo, reformarlo.

Busco que el cambio vaya surgiendo sin esfuerzo según me acucien las preguntas o alguna idea tome forma.

Estoy convencida que las preguntas nacen de la angustia, que la angustia es fructífera, por eso este blog se llamó hasta hoy ¨Diario de una Bloguera Angustiada¨, detrás de cada post publicado había una pregunta, una incertidumbre, un cerrar los dientes por no entender.

Pero hoy, cuando algunas preguntas ya han encontrado sus respuestas e indefectiblemente se han abierto otras aparece la necesidad de nombrarme diferente. Y también para apartar la idea de algunos de mis queridos visitantes que parecían creer, al asimilarme a aquel nombre, que yo era tal vez una suerte de alma en pena llorando por los rincones.

Veo o creo ver, no sin cierta emoción que todos hemos cambiado, ya no somos los mismos y el que me lea sabe a lo que me refiero principalmente si es un kirchnerista que se ha sentido golpeado pero no alterado en sus convicciones.

El sacudimiento por lo ocurrido, devenido de este período que ya tiene nombre propio en la historia, período que se titulará seguramente: ¨desde la 125 hasta el 28J¨, irrumpió en ese estado previo de descreimiento y abulia que traíamos o al menos traía yo.

Y es a Nestor Kirchner a quien le debemos el estar hoy tratando de entender nuestro pasado y presente político, nuestra historia política en Latinoamérica, sentir en alerta los sentidos, estar sensibles y concientes del acaecer de los acontecimientos internos y de la región para evitar que otra vez nos pillen distraídos.

Por eso creo que es tan importante el desenlace en Honduras para frustrar las mesiánicas ideas de que las problemáticas al interior de las democracias pueden ser resueltas por fuera de las democracias mismas.

Nestor nos ha legado a quienes lo pusimos en el lugar del líder y también a quienes lo odian (muy a sus pesares tal vez) este renovado interés en la política y en todo aquello que nos incumbe como argentinos.

Ni Alfonsín, ni Menem ni Kirchner supieron seguramente qué efectos derivarían de sus políticas en lo más profundo de la subjetividad de los argentinos: la emoción del ¨renacimiento¨ y posterior ¨impotencia¨ en un caso, el ¨desenfreno narcisista¨ en el otro y finalmente la ¨conflictividad¨ viva del rebelde.

En ese punto estamos y con esa cosa por delante que se llama diálogo viendo cómo empiezan a diferenciarse los que en verdad estarán dispuestos a ceder posiciones y quienes no y fundamentalmente en qué puntos sí y en cuáles no.

La gran deuda del gobierno de Cristina es la social y ese diálogo estará signado por cómo maniobrar en la maraña de intereses cruzados e ir entendiendo los argentinos, los políticos y los ciudadanos, que el mundo no va hacia futuros de mayor abundancia sino de mayores carencias y si queremos que nuestros hijos sobrevivan en el mundo que se avecina, la tendencia del movimiento tendrá que ser de inclusión y no de exclusión.

No crean los ilusos pensamientos de derecha, que podrán salvarse solos. Si no tratan de entender, si no hacen una autocrítica verdadera, del por qué y qué tuvieron que ver ellos, como integrantes del stablishment económico en los sistemas capitalistas, en la emergencia de la pobreza, la marginalidad, la degradación de la vida humana en las zonas suburbanas, no habrá ni barrios cerrados, ni móviles policiales, ni servicio militar, ni servicios de seguridad que detenga el desenlace.

2 comentarios:

Mery dijo...

Muy bueno compañera comparto todo lo que decís, con una simpleza y una contundencia increíbles, además de tus palabras comparto también el sentimiento, creo que me pasa lo mismo...
Habrá que sentarse a pensar en cómo transmitir esto.
Exitos y te voy a seguir en los cambios que vayan surgiendo, cariños mery

Ana dijo...

Gracias Mery