14.4.14

Urribarri, un candidato que sabe hablar, inteligente, sencillo, no marketinero y que no abandonó el proyecto. Me gusta. Un señor.


Urribarri se mostró en contra de admitir a Massa como candidato en las PASO del oficialismo

El gobernador de Entre Ríos se mostró en contra de que el diputado Sergio Massa sea admitido en las PASO, en las que se dirimirán las candidaturas presidenciales del oficialismo.
Asimismo, al referirse específicamente a la figura de Massa, también lanzado como él a la carrera presidencial, dijo que “me gusta esta etapa dónde la Argentina está recuperando su relación con todo el mundo, pero no es lo mismo hacerlo con dignidad e independencia, que ofrecerse como felpudo en alguna embajada”.
De esa manera se expresó en respuesta a las declaraciones del gobernador de San Juan, José Luis Gioja, quien sostuvo que “quien se sienta justicialista va a tener un espacio para competir en las PASO”, señalando que “hay que abrirle las puertas de par en par a todos y dar las discusiones que haya que dar”.
Urribarri se mostró en desacuerdo con su par sanjuanino al indicar que se banca “a todas las vertientes del peronismo, pero no acepto que debamos rifar lo conseguido con el esfuerzo del pueblo argentino”.
También manifestó que “en honor a la memoria colectiva de este proyecto nacional y popular, no veo la necesidad de abrirle la puerta a quienes ni siquiera han pedido entrar; entiendo los intereses regionales pero no a costa de que el partido se convierta en una bolsa de gatos”.
“No manejo ningún peronómetro, no pretendo ser el censor de ninguna iniciativa, pero al menos debemos respetar la memoria colectiva de esta etapa que nos sacó del infierno”, apuntó.
“Si lo que nos motiva es la coyuntura es porque no estamos viendo el bosque, sino  el árbol que tenemos enfrente. Como gobernantes primero y como dirigentes después, debemos dar lineamientos claros para no convalidar hechos de los cuales después nos arrepentimos”, finalizó.

26.1.14

Batalla final: el kirchnerismo no sirvió para nada.

Tengo la impresión que estamos en la batalla final. Está quedando bastante claro que el poder, en realidad, no lo tiene el dinero sino eso que en los humanos se llama ideología. Ese conjunto sistemático de ideas que da sustento, conciente o inconcientemente, a todo ser en este mundo. No sabemos todavía. Aunque todo indica, leyendo variadas publicaciones y a sus comentaristas, que estamos en el final y que con esta derrota quedará ¨demostrado¨ que el kirchnerismo no sirvió para nada.

Rara manera de pensar tiene el humano, pero es así, ya no importará lo efectivo, las buenas realizaciones, lo beneficioso, lo inclusivo, la búsqueda de la identidad argentina, la recuperación de lo perdido. El kirchnerismo será lo peor que nos haya pasado, seremos peores que el menemismo y tal vez peores que los militares, incluso que los nazis. Así será. Algunos seremos calificados de estúpidos idealistas como alguien me espetó en estos días. Todo parece ir para ese lado. Todo parece indicar que ya no hay salida.   

Sin embargo, como yo soy de los que piensan que ¨nunca se sabe¨ hasta que no ocurra lo que quisiera que no ocurriera seguiré creyendo, deseando que algunos argentinos, que somos unos cuántos y resistimos el embate de los poderes fácticos, prevalezcamos. No por orgullo, para decir como algunos narcisistas: ¨vieron que yo tenía razón¨ sino porque será un milagro. No devenido de un dios, sino del mismo argentino. Del corazón de pueblo que todavía conservan algunos argentinos, sin distinción de clase social, doy fe. Un milagro que para el mundo, sería el principio para que los habitantes de los países sometidos que responden a la ideología de estos poderes, empiecen a creer posible que se pueden hacer otras cosas.

Si es el final, Néstor llorará. Y yo también. Y todos los que sostuvimos este intento sublime de equilibrar un poquito los poderes.

Un niño le pregunta a su hermanita, en la soledad de la noche:

- ¿Qué es morir?
- Que los latidos que sentías adentro del pecho ya no estén más.
- Y ¿por qué hay que morir?
- No se...

Mientras escribo esto en INCAA TV, están transmitiendo el diálogo entre dos hermanitos de 4 y 6 años aprox. que se quedaron solos porque la madre se fue y en el zócalo dice ¨Estrellas¨.

Más temprano escuché en el mismo canal, que un millonario dice: ¨Yo cuido mi carro y mi mula, el peón que se cuide solo¨. Lo que es lo mismo que decir que al Patrón lo único que le interesa es su patrimonio, sin importarle que es a través de ese peón, que él tiene lo que tiene. Pero no importa porque ni siquiera lo ve como un humano. Es un instrumento y si muere le da lo mismo, hay miles.

El kirchnerismo condensa, en contraposición a esa mirada, el deseo de construir un Estado que pueda hacerse cargo de esos exluídos. Para esto el Patrón, tendría que ceder algo. Esto parece ser lo imposible. El sistema, que se resiste a modificarse, quiere que los desclasados sigan escarbando en los restos que dejan los cerdos, porque así parece estar naturalizado. La salud, la educación y la comida solo estará garantizada para el Patrón, la basura para los pobres. Esto es lo que quiere modificar el kircherismo como idea. Algunas cosas importantes hizo en este sentido. Otras no. Pero esa es la idea. Veremos que dice el Patrón. Hasta el lunes.

11.1.14

Los escritos de Lucas Carrasco

Sorprendentes. Lucas Carrasco muestra en sus escritos literarios, a mi entender, lo suyo, lo genuino, lo  interno, lo propio y lo hace bien. Mas que bien escrito -para saber si está bien escrito habría que medirlo con algo y yo no se de esas cosas- diría escrito de un modo que llega, que cala, que produce identificación, que impresiona como verdadero aunque sepamos que es ficción. Es el lenguaje el que ficciona. Escribe de un modo que hace que uno lea 5 páginas al hilo desde la computadora. Escribe de un modo propio, fluido, desgarrado, poético, a veces sensiblero. Un tipo sin miedo o tal vez lo tenga tanto que le mete fuerte para adelante. Un tipo que transgrede ciertos cánones de la escritura, y le sale bien, traspasa cierto límite de lo que debe permanecer privado, se abre sin velo a la mirada del otro. Se pone casi en un lugar marginal. Y eso sorprende, impacta, atrae. Es como un Prometeo encadenado cuyo destino es el eterno ofrecimiento de sus entrañas a los buitres. Y que además, queriéndolo o no, por plata o no, por convicciones o no, entra en cada uno de nosotros de una forma u otra, pero nunca permanece indiferente. Cómo jode Lucas. Principalmente a los hombres -supongo, ya que son anónimos-, ni siquiera se de qué ideologia son estos hombres, si kirchneristas o antikirchnerista o neutros, creo que va más allá. Tal vez su viraje de opinión sobre el gobierno, que le generó a él un fuerte odio hacia Cristina y La Cámpora, sea lo que ayudó a incrementar el odio que hoy le tienen algunos, pero no creo que esté limitado a eso. En muchos despierta una envidia feroz y no pueden dejar de comentar para descargar ese odio. Y por supuesto como dije, lo hacen en forma anónima. Me pregunto por qué. Tal vez porque sea muy difícil traducir el odio a palabras transmisibles. Porque el odio no tiene fundamento en el otro a quien uno ataca sino en uno mismo.

En fín, también es justo decir, que escribiendo de política, y acá viene la parte controvertida de Lucas: él hace lo mismo con el gobierno que lo que hacen con él. Se lo merezca o no esta gestión, sean verdaderos o no los datos que maneja sobre los funcionarios, se desborda a veces y eso no lo hace creíble. No todos, pero muchos de sus artículos sobre política son pura descarga.

No se por qué pero la cosa es, a mi entender, así de padójica.

Hay un dato en su último escrito Las soberbias de mi barrio II. Es una frase que da para pensar.

Hablando del radical Héctor Maya que fuera gobernador de Entre Rios, dice Carrasco que ¨cuando Perón persiguió tenazmente a todos los escritores que hoy leen los peronistas¨ fue él (Maya) quien les dio refugio. Y que esos escritores ¨se hicieron muy marginales por culpa de Perón¨, pero que fueron esos escritores ¨los que defendieron las banderas de Perón¨, pero ¨detestaban a Perón¨....

Sugestivo ¿no?

 

29.12.13

Después de la tempestad, no viene la calma


En este día de tanto calor no hago más que pensar pavadas. Aunque ultimamente me parece que lo más importante son las pavadas. A falta de cosas importantes es lo que queda. Vos me dirás, ¡¡¡cómo!!! ¿no es importante que la gente esté sin luz y sin agua? y yo te digo que no digo eso. Es una desgracia que esté ocurriendo lo que está ocurriendo, ni me quiero poner a pensar los casos desesperantes que tienen que estar ocurriendo. Pero, yo creo que hay que esperar a que termine la tempestad de calor, para que las cosas vuelvan a la normalidad, aunque esa normalidad a esta altura ya no merezca llamarse precisamente normalidad. Esto es como cuando hubo una tempestad de viento y agua que produjo impresionantes inundaciones. En el medio de la tempestad no se puede hacer otra cosa que socorrer a los afectados, a los que están peor que nosotros, siempre hay alguien que está peor que nosotros. Acá lo que vale es que hay que empezar a tomarse en serio lo del cambio clímatico y pensar que esto que hoy ocurre no es más que muestras de lo que va a ocurrir con más asiduidad. Pero además hay que tomar conciencia, que no estamos preparados para afrontar lo que vendrá, ¿quienes? todos. Tampoco los políticos. Porque este gobierno ha pensado muchas cosas pero no en esto. O no le convino, dirán algunos. No creo verdaderamente, que hayan podido anticipar estas consecuencia. Me imagino a De Vido haciendo la vista gorda en algunas cosas, pero nunca pensando que iban a explotar caños y cables. Porque eso sí corresponde a los que conocen lo técnico, lo ingenieril. Y eso es de las empresas correspondientes. Pero todos, no creo que esto sea la política, estuvimos en la pavada. Nadie quiso gastar un peso. Amarrocar era la cuestión. Y en dólares.
¿No es hora de preguntarse, de preguntarnos todos, para qué queremos la plata? pero lo digo principalmente por los que viven desesperados detrás de ella, los que viven saqueando los dólares, los funcionarios, los políticos y los ciudadanos que de todo sacan una tajada para guardar y no dan puntada sin hilo. Si con los millones que hay acá, en este país, guardados, encanutados de algún modo, hasta no necesitaríamos que vengan a invertir de afuera, con que cada uno que esté en una cierta posición de poder piense hacia adelante y no en amarrocar, todo sería diferente.


Veo que detrás de mi pensar en pavadas, no hay más que bronca. Pero que nadie confunda y crea que me dí vuelta y voy a empezar a criticar al gobierno y echarle la culpa de todo, como hicieron algunos, o hacerme masita. No. Lo que pienso es que fueron diez años de golpes, de palos en la rueda, de corrosiones, de operaciones contra un gobierno que terminó en la lona, tal vez porque no supo hacer otro tipo de política que no sea la de una confrontación muy fuerte. Aunque dudo que si hubiera sido de otra manera hubiera podido hacer muchas cosas buenas que hizo. Pero bueno, de todas maneras, ya está ocurriendo lo que muchos querían, que son los que ahora están calladitos, que no están, que no dicen nada. ¿No está ocurriendo lo que ellos predecían?. Ahora el gobierno está desbordado, no da más, está sacando la lengua. Ah pero ahora los opositores no tuvieron nada que ver, o se fueron de vacas como dijo Elisa Carrió, la más repugnante persona, a la que lo único que le importa es su propio goce. Ella ahora está gozando ¿eh?, no te creas que le importa el país. No te confundas. Pero como ella hay miles, nada más que más inteligentes, al menos porque no se les nota tanto, porque son más argumentativos, no tan viscerales.

Hay quienes me dirán que, si ellos lo hicieron, lo corrijan ellos. No. Ellos no lo hicieron, al menos no todo, ni solos, lo hicimos entre todos. Basta de quedarnos con lo bueno y echarle lo malo al otro. Un gobierno es nuestro representante, por lo tanto es nosotros mismos. Traicionan como nosotros traicionamos, roban como nosotros robamos, son idealistas como nosotros a la hora de serlo, tienen miedo como nosotros. Basta, empecemos a pensar de otra manera, no como locos paranoicos.

Tampoco estoy pidiendo un golpe, no, estoy pidiendo que aparezca algo de inteligencia en el terreno político, quiero escuchar que se respeta a alguien. Nos hemos destruido entre nosotros, no se si lo perciben así. Nadie quedó en pie. Cuando apareció Capitanich, escucharlo parecía una bocanada de aire fresco, pero inmediatamente se pusieron a tratar de embarrarlo, operarlo, aniquilarlo como a todos. Yo sigo creyendo en él, aunque ahora su voz haya sido opacada. No importa, él tiene la difícil tarea de ensamblar su tipo de accionar y su estilo de comunicación con las ideas de Cristina. No debe ser fácil, pero algo de eso todavía está en pié.


26.12.13

En busca de la identidad perdida


Antes, al principio me llamaba, digo, este blog se llamaba ¨Diario de una bloguera angustiada¨. No podía el nombre estar mejor puesto. Esa era la sensación cotidiana: el movimiento constante, el movimiento de un deseo nacido a la par del kirchnerismo. Así, casi sin darme cuenta, me encontré con alguien que hacía y decía cosas que me volvían a hacer prestar atención, que me alegraban el corazón, que me hacían apoyarlo incondicionalmente, estar de su lado ante los constantes ataques que sufría. Así pasaron los primeros tiempos. Después Cristina que, a poco de asumir, se encontró con el campo ahí no más, con el país bloqueado, el odio, las mujeres de clase alta que mostraban los dientes. ¿Qué había pasado? No lo sabía pero sí sabía que era un momento crucial, de definiciones, de no tibieza, donde había que estar de un lado o del otro. No hace falta decir de qué lado me quedé. Momento de identidad máxima. Nunca me había ocurrido estar de acuerdo con un gobierno de los que yo había vivido. Porque como toda pretendida zurdita siempre fue efectivo darle con todo a todo el mundo, total desde los principios uno puede atacar y siempre queda rebien, inteligente y visionaria. En algunos casos fue lógico, pero también le dí a Alfonsín cuando reculó. Porque, si bien no lo había votado, al principio me gustó el viejo. Tenía polenta, era diferente, pero después, bueno para qué recordar. Luego el turco, disfrazado de caudillo, diciendo desde el sur que aunque sea con sangre íbamos a recuperar las Malvinas, y llenándose la boca diciendo que había tenido que asumir él porque Alfonsín no había podido. Qué hipócrita. Hoy me doy cuenta de lo que había pasado, pero en ese entonces, sólo me parecía que algo olía mal. No me daba cuenta todavía de las poderosísimas fuerzas que movían los hilos de la política y la voluntad de los grandes poderes de entronar a un peronista que vendría a querer alinearnos al primer mundo adscribiéndonos a la política de libre mercado. ¿Para qué habían hecho desaparecer a los ¨subversivos¨ sino para allanar el camino para poder subvertir ellos mismos el genuino deseo nacional y popular del peronismo, a través de una ideología foránea? No había, como sí lo hubo con Néstor posteriormente, alguna voz que nos dijera de qué se trataba lo que estaba pasando en realidad. Qué estábamos haciendo y qué nos estaban haciendo. Por eso los k vinieran a decir lo que debía permanecer callado para el stablishment y eso fue algo sorprendente, algo así como perder la virginidad y ver la realidad de la cuestión. El rol del programa 678, fuera o no periodístico como hoy le siguen criticando, me importa un bledo si lo es o no lo es, fue hacernos ver lo que está detrás de lo que se muestra.
  
Si el gobierno después llegó a su límite y no pudo contra tanto poderío, en realidad ya no me importa, pero ellos me enseñaron a pensar. Si ellos se quedaron con guita, tampoco me importa, y que no salte algún moralista, porque primero que haga un acto de contricción y luego me comente. 


Siguiendo con la identidad. Aquel primer nombre ya no me cuadraba, no cuadraba con mis nuevos estados. Ahora sentía que ¨nos estaban dando demasiado fuerte pero me admiraba que siguiéramos vivos¨, entonces me llamé ¨Tranquilo corazón¨, luego ¨Late corazón¨ y más tarde ¨Y a pesar de todo, Argentina late¨. Pero cada vez era más difícil. Las campañas para las PASO eran demasiado fuertes para un corazón golpeado. Entonces me llamé ¨Hacia las PASO¨. Si llegábamos ahí podíamos tener un respiro, era como esperar el descanso del primer tiempo. Luego me llamé ¨Hacia el 27 de octubre¨. Ganábamos pero duraba poco, yo sentía que el aire se iba acabando, cada vez era menor la resistencia. Demasiadas operaciones hicieron que me dedicara a publicar ¨Desmentidas¨ y así me llamé. Decidí que me iría retirando de a poco, me tenía que cuidar, y de Diario me transformé en ¨Periódica¨ hasta el día de hoy. Pero este nombre ya tampoco me representa. Sé la que fui, pero no la que soy. Quiero pasar el verano ahora. Ya no tengo angustia, ni espero, me da lo mismo una cosa que la otra. Se que hay mucha gente que está sufriendo. No me gusta. 

Ya no soy igual a la que antes era. Nadie más me puede engañar. Pero la creatividad humana no tiene límites: los nuevos políticos aprendieron a camuflarse de maneras más sutiles, porque ahora ni hablan, sólo hacen pantalla para que los incautos proyecten.  Como el massita que muchos se atreven a decir que viene del kirchnerismo. El massita es un estafador, que se metió en el corazón del kichnerismo y se llevó las mejores esencias. Estaría bien si se las devolviera al pueblo, pero no lo creo, porque como es un oportunista, o sea no es un genuino, no le va a servir, porque para poder aprovechar las buenas esencias de los otros hay que tener buena madera y este tipo no la tiene.   


No veo el arco iris todavía

Quiero esperar hasta que aclare. Mientras tanto hay otras cosas en el mundo alejadas de la política. La política y los políticos me han afectado demasiado. Los que opinan de todo y sólo ven en el otro los errores, las maldades, ya repugnan. Tambien fui de esa manera. Pero de eso ya me cansé. No sirve. No lleva a la verdad. Ni yo soy un demonio, ni el otro lo es. Pero ambos somos muy mediocres si seguimos tratando de echarnos mutuamente las culpas. El proyecto kirchnerista es el mejor, eso es verdad, pero se ha ido desgranando, opacando, eso también es verdad, aunque todavía no puedo visualizar las causas reales. No haría jamás lo que hace Lucas Carrasco, que es adherirme al relato oposito-destructor. Porque convengamos que si el gobierno tiene un relato, la oposición también. En todo caso no han sido los culpables solo los kirchneristas, todos lo hemos sido. La responsabilidad del gobierno fue no haber salido de la pelea a tiempo. Nos hemos matado en la batalla. Llegar a este punto nos ha dejado a todos desfallecientes. En lo político, porque en lo económico, todavía no me queda claro si estamos caminando hacia la salida o hacia el precipicio. Sigo viendo que los kirchneristas buscan cambiar las condiciones en las que nos encontramos, pero a la oposición y a la opinión pública que me rodea, sigue sin venirle nada bien. Ya somos así, es nuestra esencia, nada nos conforma, somos insoportablemente soberbios y narcisistas, y con tal de tener la razón no tenemos empacho en desear la catástrofe económica del pais. Pero ahora la oposición ya tiene una carita, hipócrita pero no importa, él está respaldado por el establishment y a eso no hay con qué darle. 

Cuando Nestor subió, se la bancaron porque sabían que con el 22 por ciento de los votos efectivos, lo podían usar para que hiciera el trabajo sucio para luego sacarlo del medio. Pero el flaco desgarbado, no era una figurita fácil. Se fueron dando cuenta de a poco, al principio no lo podían creer. Hasta que por fín se dieron cuenta que la cuestión venía a matar o morir. El murió, creyeron ganar una batalla, pero no, les salió el tiro por la culata. Eso duró un tiempo. Ahora había que darle a ella, cambiar la estrategia, había que matarla o hacerla desaparecer. Casi lo logran, ella casi muere, pero todavía sigue viviendo, sin embargo ha desaparecido. Qué palabra de mierda pero es la verdad de lo que siento. Yo confiaba siempre en que ella tendría un as en la manga, pero en esta ocasión ya no estoy tan segura. El as tal vez lo tenemos, pero es el de bastos, el de espada lo sigue teniendo el establishment. El carita feliz, o careta feliz, nos gobernará en un futuro y los peronistas se alinearán todos detrás de él, y virarán sus opiniones sin importarles un soto lo que hasta hoy decían. Y a mí eso me produce asquete. Entonces, mi conclusión es que cuando desaparecieron efectivamente los jóvenes comprometidos de los 70, la consecuencia fue que muchos como yo también desaparecimos. Porque seguimos viviendo pero reprimiendo absolutamente el pensamiento político. Nos vaciamos. Vivimos, criamos a nuestros hijos, estudiamos, pero sin involucrarnos en nada, dejando absolutamente en manos de los que eso quisieron, el poder de hacer cualquier cosa, como por ejemplo dejar hacer a Menem lo que hizo. Yo fui una de las que quedó en la calle. Cuánta soledad al ver lo que pasaba y a todos los peronistas apoyando. Me gustaría que Lucas Carrasco escribiera en serio alguna vez cuando escribe de política. Estaría bueno. Yo no se si esto es un análisis valedero, pero sí se que es lo que creo, lo que siento y que por ahora no puedo hacer otra cosa que esto, ni pensarlo de otra manera.