16.5.16

Durán Barba y los primeros tropiezos de Macri


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Mayo no es diciembre. La “luna de miel” del macrismo terminó hace rato y los acontecimientos políticos más rutilantes del último mes estuvieron todos del lado de la oposición. Tres movilizaciones de importancia en menos de treinta días (Comodoro Py, el acto sindical y la marcha universitaria) mostraron lo que ya sabíamos: que la calle es esquiva al nuevo gobierno y que el macrismo asume con un entramado social de derechos conquistados dispuesto a moverse cuando se avanza contra él. La comparación de estas convocatorias con la escueta plaza oficialista de la inauguración de las sesiones legislativas da un saldo evidentemente desbalanceado. Por supuesto que el PRO se asume representante de mayorías silenciosas contra minorías intensas y que está dispuesto a gobernar con plazas vacías. Pero no sólo la calle está del otro lado: a diferencia de lo que pasaba hasta abril, ahora también en el congreso el oficialismo está a la defensiva. A cinco meses de haber asumido, no se discuten allí ambiciosas reformas del flamante gobierno, sino los primeros contraataques opositores. Sea cual fuere su resultado final, son síntomas de que la cancha ahora está inclinada para el otro lado. Como dijera Manuel Mora y Araujo en Perfil hace un par de semanas, “el balance de fuerzas en la arena política empieza ahora a ser negativo para el gobierno”.
Lo que para muchos analistas opositores parece obvio (políticas antipopulares mueven hacia abajo la evaluación de gestión) aparece en el campo oficialista como discusión interna entre “falla de comunicación” o “falla de gestión”. Un debate de curiosa reminiscencia kirchnerista, que puede rastrearse hasta aquella explicación de Aníbal Fernández a Lanata en 2009 sobre que la 125 no había sido aprobada porque “la comunicamos mal”. En ese escenario, Durán Barba publica una nota el 9 de mayo (también en Perfil) en la que busca defenderse de sus camaradas críticos. El texto es síntoma de las discusiones internas del oficialismo, pero es interesante también en tanto explicita algunas concepciones centrales del macrismo. Durán Barba explica que, cuando es necesario realizar un ajuste económico (sin poner en discusión esta necesidad, por supuesto), las medidas antipopulares pueden tomarse rápidamente a modo de shock, buscando recuperar apoyo social a posteriori cuando la economía retome el crecimiento o, por el contrario, gradualmente, “explicando” al mismo tiempo a la sociedad por qué tales medidas son necesarias. Durán Barba descarta la primera opción a partir de ejemplos concretos, inclinándose entonces por el gradualismo. Lo curioso es que no asienta su elección por esta segunda alternativa con la misma vocación empirista, pues no presenta casos de éxito del gradualismo. Su posición de “educar al soberano” tiene más que ver entonces con una convicción ideológica (muy a su pesar) que a experiencias históricas concretas.
Quienes lideran la comunicación política del macrismo piensan a su gobierno como aquel que interpela sin intermediarios a una mayoría silenciosa que finalmente define con su voto individual, desapasionado, atomizado, secreto y gris, pero decisivo, el futuro del país. A ellos apunta la comunicación naif, minimalista y políticamente correcta del macrismo
La nota de Durán Barba afirma finalmente que, a pesar de todo, los índices de popularidad de Macri siguen en valores muy positivos. Cabría preguntarse, si esto es así, cuál es el sentido de publicar un texto sobre los impactos negativos de medidas de ajuste en la legitimidad de los gobiernos. Evidentemente o no cierran los números o no cierra la nota. Pero lo que sí nos permite entrever el final de la nota es la fe de Durán Barba y del macrismo en general en mantener la mayoría silenciosa de la opinión pública que les permitió llegar al gobierno. Frente a lo que perciben como viejos aparatos de dirigentes sin representatividad alguna y minorías intensas ampliamente desprestigiadas, quienes lideran la comunicación política del macrismo piensan a su gobierno como aquel que interpela sin intermediarios a una mayoría silenciosa que finalmente define con su voto individual, desapasionado, atomizado, secreto y gris, pero decisivo, el futuro del país. Alguien dijo que el PRO era el gobierno pensado “para los que no les gusta la política”. A ellos apunta la comunicación naif, minimalista y políticamente correcta del macrismo. Su base de sustentación no son los intensos del 8N, porque con esos no llega. Su base de sustentación es más amplia, heterogénea y difusa. El macrismo continúa fiel a interpelarlos como hizo desde su nacimiento. Sin intermediarios, sin acuerdos con dirigentes (así se explica la negativa a la alianza con Massa que reclamaba el círculo rojo). Apelando a ellos de forma directa, estudiándolos con focus groups y vendiéndoles un candidato y un concepto acorde en cada elección.
Esta apuesta salió bien en 2015. Fue la “ola de opinión” de la que hablaba en clave de durkheimiana Eduardo Fidanza en noviembre en La Nación. Una corriente representacional más difusa e inasible que las estructuras sociales clásicas a las que apelaba confiado el peronismo bonaerense. Ante un éxito tan reciente y tan rutilante, no extraña que el macrismo se aferre a esa receta comunicacional, a la que subordina casi toda su política. Pero esa apuesta tiene dos problemas. En primer lugar, la volatilidad. Los proyectos políticos ambiciosos necesitan plazos más largos que los cambiantes pareceres de la opinión pública. E incluso aunque el gobierno pudiera ir mutando a la par de estos rápidos cambios, lo curioso de la efervescencia macrista es que no es ruidosa y asamblearia como la que imaginaba Durkheim a comienzos del siglo xx, sino silenciosa, pasiva y casi exasperantemente “apolítica”, según ella misma se declara. Si algo es cierto en la nueva democracia argentina es que, para llevar adelante importantes cambios, los gobiernos necesitan o acuerdos políticos de cúpulas con dirigentes de sectores sociales con capacidad de veto (menemismo) o apelar a la movilización pública (kirchnerismo, y el tibio intento inicial alfonsinista). Subestimar acuerdos con dirigentes políticos y sindicales opositores apelando a un sujeto político quizá mayoritario, pero poco dispuesto a movilizarse en apoyo a su gobierno parece hoy ciertamente deficiente para llevar adelante los cambios que el PRO pretende. A sólo cinco meses de haber asumido, el gobierno de Macri parece ya haber desacelerado su ofensiva y comienza a chocarse contra los límites de su propia doctrina.

Nota del 16 mayo, 2016    Opinión
Fuente


5.12.15

¿Por qué tienen tan poca fuerza los repudios?


Repudio de La Gremial de Prensa al allanamiento en la AFSCA

Los trabajadores de prensa y comunicación de la agrupación La Gremial de Prensa repudiamos el allanamiento realizado el viernes 4 del corriente mes por el juez Bonadio a las dependencias de la AFSCA. La justicia se convierte así en el brazo ejecutor de las pretensiones del grupo monopólico en el sentido de desconocer la Ley 26522, de Servicios de Comunicación Audiovisual.

No es casualidad que un día después de la reunión que mantuvieran en las oficinas del organismo su presidente, Martín Sabbatella, con Miguel de Godoy, candidato del macrismo a ocupar ese mismo cargo, el juez que lleva la causa iniciada por una denuncia del Grupo Clarín, se presente junto a la policía metropolitana reclamando documentos sobre las actas de directorio, información que puede encontrarse fácilmente publicada en la página web del organismo.

Como trabajadores nos solidarizamos con los empleados del organismo que ven peligrar su fuente de trabajo, y como trabajadores de prensa reclamamos se respete la Ley que democratiza la radiodifusión, la distribución de señales y de canales de cable en el territorio nacional. La norma en su artículo 14 dice:

"Directorio. La conducción y administración de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual será ejercida por un directorio integrado por siete (7) miembros nombrados por el Poder Ejecutivo nacional. El presidente y los directores durarán en sus cargos cuatro (4) años y podrán ser reelegidos por un período. La conformación del directorio se efectuará dentro de los dos (2) años anteriores a la finalización del mandato del titular del Poder Ejecutivo nacional, debiendo existir dos (2) años de diferencia entre el inicio del mandato de los directores y del Poder Ejecutivo nacional" 

 El espíritu de la Ley cruza ex profeso el tiempo de mandatos con el de cambio de gobierno para asegurar mayor democracia en la aplicación de dicha norma.

 Fuente: Señales de Claudio Andrés De Luca

12.11.15

Entrevista a Jorge Alemán (fragmentos publicados en FB por Juan Jose Scorcelli)

Juan Jose Scorzelli y el Amigos del Psicoanálisis en Latinoamérica (APLa) 4 h ·
EL TERROR DEL PROGRAMA QUE QUIERE PONER EN MARCHA
Entrevista Jorge Alemán *
« Macri instaló la idea de un clima de concordia, sin embargo por atrás está poniendo en marcha un programa devastador. El discurso de Macri es un Manual de autoayuda, es un discurso que quiere establecer un presente, sin legado histórico, sin referencias al pasado y como si fuera una especie de predicador de las ondas del amor y la paz. Cuando hablan sus ministros de economía se ve mejor el terror del programa que quiere poner en marcha.

LA CONSIGNA DE GRAMSCI
Por primera vez hay una derecha neoliberal que sin un golpe militar, tiene una opción clara de llegar al poder. ¿ Porqué segmentos de sectores populares son capaces de votar aquello que va contra sus propios intereses?, es un interrogante que me preocupa. Sigo con la consigna de Gramsci: El optimismo de la voluntad y el pesimismo de la razón .

EL PODER MEDIÁTICO
( ... ) en la teoría de Ernesto Laclau, no se le presta toda la relevancia que en el neoliberalismo tiene el poder mediático. Una cuestión es la hegemonía y cómo se construye la hegemonía popular que trabajó muy bien, no así los dispositivos mediáticos de poder y la construcción psicológica que tienen esos dispositivos.

LA CANDIDATURA DE SCIOLI
( ... ) estoy decidida e incondicionalmente con la candidatura de Scioli. ( ... ) hay que desenmascarar a Macri, hay que decir quién es, de dónde viene, a qué tradición representa, representa al 55, representa al 76, representa a todo lo que a Argentina le ha hecho mucho daño.

MOVILIZACIÓN POPULAR Y MILITANDO POR EL FpV
( ... ) Nos muestra el trabajo político de estos años. Hay personas que se han tomado muy en serio y es símbolo de estos años. Nos da un sentido histórico y le dice a Macri que si llegara a ganar no le va a resultar tan fácil. Se trata de una experiencia de lo colectivo.

EL VOTO EN BLANCO
( la izquierda ) es uno de mis legados y espero que los compañeros de izquierda comprendan que si bien no estamos ante el final del proyecto emancipatorio, sí estamos tratando de proteger aquellos segmentos de la realidad que si permitieron prácticas emancipatorias .«
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* < entrevista completa: > http://www.nacionalcordoba.com.ar/?p=42557

7.6.15

Esto también llegará ... (si gana Macri)

"El neoliberalismo tomó por asalto a las universidades": 
 Noam Chomsky 

El lingüista, filósofo y activista estadounidense habla sobre la manera como el modelo empresarial en el que se inscriben las instituciones de educación superior precariza la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.
Por: María Luna Mendoza


"El neoliberalismo tomó por asalto a las universidades": Noam Chomsky
Contratos inestables, profesores temporales, flexibilización laboral, sobrecarga de trabajo, salarios injustos, escasa participación de la comunidad universitaria en la toma de decisiones, aumento de puestos administrativos y burocráticos, autoritarismo y exclusión, jóvenes sometidos a la presión de los créditos y las deudas, cursos superfluos, precios cada vez elevados, estudiantes que se limitan a tomar apuntes y a recitarlos de manera literal a la hora de la evaluación. “Todo esto sucede cuando las universidades se convierten en empresas, como ha venido ocurriendo durante las últimas décadas, cuando el neoliberalismo ha ido tomando por asalto cada una de las dimensiones de la vida”, dijo Noam Chomsky durante una reunión del Sindicato Universitario de Pittsburgh, Estados Unidos, en la que participó vía Skype.
Durante el encuentro, el lingüista, filósofo y activista estadounidense realizó una serie de observaciones sobre la manera como el modelo empresarial en el que tienden a inscribirse las instituciones de educación superior precariza la calidad de la enseñanza y el aprendizaje y reproduce “dinámicas autoritarias” indeseables para las sociedades actuales.
A continuación, algunas de sus apreciaciones:

“La estabilidad laboral de los profesores pende de un hilo".

 La contratación temporal o por hora cátedra de los profesores es, para Chomsky, la reproducción de la lógica que rige el mundo de los negocios en la actualidad. “Es lo mismo que la contratación de temporales en la industria, aquellos que Wall Mart tilda como ‘asociados’: empleados sin derechos sociales ni cobertura sanitaria”, anotó el filósofo durante el encuentro. “La contratación de trabajadores temporales se ha disparado en el período neoliberal y en la universidad estamos asistiendo al mismo fenómeno”, agregó.
De acuerdo con Chomsky, aquellas universidades que avanzan por la vía empresarial, no hacen sino imponer la precariedad académica como único destino posible de la educación. “Cómo se afecta la calidad cuando los profesores no tienen estabilidad laboral: se convierten en trabajadores temporales, sobrecargados de tareas, con salarios baratos, sometidos a las burocracias administrativas y a los eternos concursos para conseguir una plaza permanente”, señaló.

“Los puestos administrativos y burocráticos en exceso son una suerte de despilfarro económico”

No crece el número de profesores, tampoco lo hace el de estudiantes, pero existe un acelerado aumento de “estratos administrativos y burocráticos dentro de las instituciones de educación superior, un aspecto que resulta bastante familiar a la industria privada”, manifestó el activista. “Los decanos, por ejemplo, se han convertido en todos unos burócratas que necesitan de vicedecanos, asistentes y secretarias”, ejemplificó.

“Los créditos de estudio sirven para adoctrinar a los estudiantes”

“Para el sector empresarial, el activismo estudiantil (feminista, ambientalista, antibelicista, etc.) es la prueba de que los jóvenes no están correctamente adoctrinados”, afirmó Chomsky. A su parecer, uno de los mejores métodos de adoctrinamiento ha sido el de los préstamos con los que los estudiantes financian sus carreras. “La deuda estudiantil es una trampa de la que los jóvenes no podrán salir en mucho tiempo. Los créditos funcionan como una carga que les obliga a alejarse de otros asuntos”, dijo. “Tal vez no surgieron con ese propósito, pero desde luego tienen ese efecto”, precisó.
Otra técnica de adoctrinamiento es, según Chomsky, la ausencia de vínculos profundos entre los docentes y los estudiantes, cuyas relaciones son cada vez más frías y superfluas. “Salones y clases grandes, profesores temporales, educación escasamente personalizada. Es muy similar a lo que uno espera que ocurra en una fábrica, en la que los trabajadores poco o nada tienen que ver en la organización de la producción o en la determinación del funcionamiento de la planta de trabajo, eso es cosa de ejecutivos. Igual sucede con los estudiantes”, aseveró.

“La participación directa de la comunidad universitaria en la toma de decisiones es legítima y útil”

Para el filósofo, en el pasado las cosas eran distintas y en ciertos sentidos mejores, pero distaban mucho de ser perfectas. “Las universidades tradicionales eran por ejemplo, extremadamente jerárquicas, con muy poca participación democrática en la toma de decisiones”. En ese sentido, hizo un llamado de atención sobre la necesidad de ampliar la democracia universitaria. “Debemos promover una institución democrática en la que la comunidad (profesores, estudiantes, personal no docente) participan en la determinación de la naturaleza de la universidad y de su funcionamiento”, manifestó.

“Hace falta enseñar a pensar”

De acuerdo con Chomsky, la educación, de cualquier nivel, debe hacer todo lo posible para que los estudiantes adquieran la capacidad de inquirir, crear, innovar y desafiar. “Queremos profesores y estudiantes comprometidos en actividades que resulten satisfactorias, disfrutables, desafiantes, apasionantes. Yo no creo que sea tan difícil”.

“En un seminario universitario razonable, no esperas que los estudiantes tomen apuntes literales y repitan todo lo que tú digas; lo que esperas es que te digan si te equivocas, o que vengan con nuevas ideas, que abran caminos que no habían sido pensados antes. Eso es lo que es la educación en todos los niveles”, concluyó.

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