21.8.17

Corría el año 1989 y alguien escribió:

¨Siento vacíos, aferrados dentro de mi mente; o de mi alma, según quién o qué... Vacíos que, en parte me trasladan, por instinto reflexivo, de un punto a otro, en busca al menos, de parte del contenido vital para llenarlos. No mendigo ni intento, por medio de instigación, dicho/s contenido/s, más por el contrario me inclino a pensar, que si bien, no dejo gran brecha en la pared que oculta y camufla la esencia de mis sentimientos, tampoco tiendo un telón infranqueable de frialdad absoluta, sobre todo al momento que pienso, razono y admito que, no del todo obvia o naturalmente, en pleno comienzo del final, contengo si, aquellos deseos descomunales... de continuar buscando incentivo, esa luz allá adelante, que me llena, casi contradictoriamente de anhelos, alimentando esporádica pero diariamente, y por sobre todas las cosas, mis ganas de sentir y de estar vivo¨.