26.5.14

Carta de mi amigo que votó con el corazón en España

Qué emocionante fue anoche. Desde el primer momento se supo de la extraordinaria elección que había hecho "PODEMOS";

Resultó a nivel nacional, la 4ª fuerza más votada: mejor imposible, sobre todo teniendo en cuenta los medios económicos y el tiempo de formación del partido (un poco más de cuatro meses).

Sin duda es el resultado político de los "INDIGNADOS".

La derecha está furiosa, nos tilda de "EXTREMA IZQUIERDA", como "GRAN" argumento para infundir "MIEDO". Tildan a ¨PODEMOS" de seguir el modelo venezolano y cubano, que acá prende mucho. Por un gran desconocimiento, por no llamarlo ignorancia supina.

Por otro lado los grandes partidos "POPULARES" en el gobierno y socialista (PSOE) en la oposición han bajado desde las últimas europeas (2009) del 82% de los votos (entre los dos) a menos del 50%.

Pero atención: en Europa ha crecido enormemente la extrema derecha, sobre todo en Inglaterra y Francia, que han ganado. Y ojo con los países del norte, Finlandia y Noruega. O Alemania con los "NEONAZIS", también en Grecia, estos mismos.

Te seguiré contando... sobre todo lo que sentí a mis años, el haber votado con el ¨CUORE".

Siempre en mi corazón.

Los K no se extinguen, esperan.

No importa que no nos vean, nosotros existimos. No importa que crean que nos extinguimos, nosotros existimos. Es el momento necesario que viene después de la tarea. Descansar para volver empezar. No vale enojarse, todo lo contrario, hay que esperar tranquilos. El que es K no deja de serlo porque ser K no es circunstancial. Antes que viniera Néstor a darnos su nombre nosotros ya existíamos. Como hijos sin padre. El nos marcó con su letra. Hoy tenemos nombre. El nombre nos identifica. No se puede ser K y cruzarse de vereda. Si te fuiste no eras más que un farsante. Gracias por irte entonces.

No importa quien no pueda entender esto, sólo los K pueden. 

Y si yo muero, esto no muere, me trasciende.

Esto lo sabía Evita cuando dijo: ¨volveré y seré millones¨.

19.4.14

Momentos de espera

Hoy leí en el blog del Payaso Barricada este post que titula Historia de la ¨Expreso imaginario¨, que agradezco haber encontrado, porque disparó en mi algunos pensamientos que, difusos y angustiantes, rondaban en mi mente sin tomar forma alguna para poder comunicarlos.
 
Allí encontramos un vídeo realizado por Felipe Piña que va relatando la historia de esa publicación, a través del relato de sus hacedores. Lo que escuchan mis oídos y procesa mi cerebro, es muy personal, como siempre ocurre. Se escucha e interpreta aquello que ayuda a responder preguntas previas. Esta historia es la historia de un comienzo apasionado de algo, que se convirtió en la expresión de la identidad cultural del momento, los años 70. Historia sólo entendible inserta en esa época, donde el horror, la represión y silenciamiento aguzó la creatividad y el ingenio de nuestros pelilargos de entonces. El expreso imaginario condensó un sentimiento epocal el cual se expresó del modo que encontró posible. Fue la resultante de una serie de fuerzas y contrafuerzas que pugnaban por prevalecer. Prevaleció lo que quería ser desaparecido.

Pero también es la historia de cómo eso, que emergió con fuerza inusitada, en un momento dado, entra en una fase de disgregación paulatina. Las contradicciones, la predominancia de lo comercial, la resistencia a adaptarse a lo nuevo, precipitaron el final. No de la revista, sino del proyecto. Aquel que fue más resistente, el que no pudo negociar con lo nuevo, se fue. Y ese fue Jorge Pistochi. Ese camino lo llevaba al otro extremo de su deseo. Y eso era innegociable. El leal, eligió el camino orillero: fidelidad o muerte.

Lo que sostenía el proyecto se agotaba, se resistía a seguir los mandatos del sentido común, y ya no encontraba el resquisio para mantenerse en pie y seguir creciendo con la coherencia del principio. Pero en verdad ¿que es lo que se agota? ¿que es lo que se diluye? La acción, los actos, pero no la idea, no el deseo. El deseo no se rinde. Sólo queda a la espera. Un deseo ve la luz, despierta, se abre camino hasta que llega el momento de ser descartado por otros. Entonces entra en una fase del marginación. Ahora parece antiguo, feo, inútil. Pero no, no se confundan. La marginación es el lugar de la reproducción, del nacimiento primero y del renacimiento después.

Porque, por desgracia para los calculadores, en el centro del corazón de la pasión, la pasión no muere. Por tanto, es claro, que la continuidad la deberán sostener otros con sus propios deseos. El apasionado, deberá esperar el tiempo justo para que el ciclo se repita, soportando el período de revulsión. Así se escribe la historia: un insistente volver de lo mismo, aunque no idéntico.

Demás está decir, que he usado esta historia para hablar del deseo que sostiene un proyecto. Y por elevación a nuestro proyecto kirchnerista, el que hoy está en la antesala de la marginación o de ocupar el lugar de la desaparición, en la ilusión de algunos. Esto no es melancolía sino un aprendizaje de los momentos por los que pasa inexorablemente toda empresa humana desarrollada con pasión. Creo que reconocer este fenómeno de la vida es esencial para no quedar instalados en el lugar de la amargura o el resentimiento. La otra opción es cambiarse de vereda, pero esa no me merece la menor consideración. Ya está dicho.


26.1.14

Batalla final: el kirchnerismo no sirvió para nada.

Tengo la impresión que estamos en la batalla final. Está quedando bastante claro que el poder, en realidad, no lo tiene el dinero sino eso que en los humanos se llama ideología. Ese conjunto sistemático de ideas que da sustento, conciente o inconcientemente, a todo ser en este mundo. No sabemos todavía. Aunque todo indica, leyendo variadas publicaciones y a sus comentaristas, que estamos en el final y que con esta derrota quedará ¨demostrado¨ que el kirchnerismo no sirvió para nada.

Rara manera de pensar tiene el humano, pero es así, ya no importará lo efectivo, las buenas realizaciones, lo beneficioso, lo inclusivo, la búsqueda de la identidad argentina, la recuperación de lo perdido. El kirchnerismo será lo peor que nos haya pasado, seremos peores que el menemismo y tal vez peores que los militares, incluso que los nazis. Así será. Algunos seremos calificados de estúpidos idealistas como alguien me espetó en estos días. Todo parece ir para ese lado. Todo parece indicar que ya no hay salida.   

Sin embargo, como yo soy de los que piensan que ¨nunca se sabe¨ hasta que no ocurra lo que quisiera que no ocurriera seguiré creyendo, deseando que algunos argentinos, que somos unos cuántos y resistimos el embate de los poderes fácticos, prevalezcamos. No por orgullo, para decir como algunos narcisistas: ¨vieron que yo tenía razón¨ sino porque será un milagro. No devenido de un dios, sino del mismo argentino. Del corazón de pueblo que todavía conservan algunos argentinos, sin distinción de clase social, doy fe. Un milagro que para el mundo, sería el principio para que los habitantes de los países sometidos que responden a la ideología de estos poderes, empiecen a creer posible que se pueden hacer otras cosas.

Si es el final, Néstor llorará. Y yo también. Y todos los que sostuvimos este intento sublime de equilibrar un poquito los poderes.

Un niño le pregunta a su hermanita, en la soledad de la noche:

- ¿Qué es morir?
- Que los latidos que sentías adentro del pecho ya no estén más.
- Y ¿por qué hay que morir?
- No se...

Mientras escribo esto en INCAA TV, están transmitiendo el diálogo entre dos hermanitos de 4 y 6 años aprox. que se quedaron solos porque la madre se fue y en el zócalo dice ¨Estrellas¨.

Más temprano escuché en el mismo canal, que un millonario dice: ¨Yo cuido mi carro y mi mula, el peón que se cuide solo¨. Lo que es lo mismo que decir que al Patrón lo único que le interesa es su patrimonio, sin importarle que es a través de ese peón, que él tiene lo que tiene. Pero no importa porque ni siquiera lo ve como un humano. Es un instrumento y si muere le da lo mismo, hay miles.

El kirchnerismo condensa, en contraposición a esa mirada, el deseo de construir un Estado que pueda hacerse cargo de esos exluídos. Para esto el Patrón, tendría que ceder algo. Esto parece ser lo imposible. El sistema, que se resiste a modificarse, quiere que los desclasados sigan escarbando en los restos que dejan los cerdos, porque así parece estar naturalizado. La salud, la educación y la comida solo estará garantizada para el Patrón, la basura para los pobres. Esto es lo que quiere modificar el kircherismo como idea. Algunas cosas importantes hizo en este sentido. Otras no. Pero esa es la idea. Veremos que dice el Patrón. Hasta el lunes.

11.1.14

Los escritos de Lucas Carrasco

Sorprendentes. Lucas Carrasco muestra en sus escritos literarios, a mi entender, lo suyo, lo genuino, lo  interno, lo propio y lo hace bien. Mas que bien escrito -para saber si está bien escrito habría que medirlo con algo y yo no se de esas cosas- diría escrito de un modo que llega, que cala, que produce identificación, que impresiona como verdadero aunque sepamos que es ficción. Es el lenguaje el que ficciona. Escribe de un modo que hace que uno lea 5 páginas al hilo desde la computadora. Escribe de un modo propio, fluido, desgarrado, poético, a veces sensiblero. Un tipo sin miedo o tal vez lo tenga tanto que le mete fuerte para adelante. Un tipo que transgrede ciertos cánones de la escritura, y le sale bien, traspasa cierto límite de lo que debe permanecer privado, se abre sin velo a la mirada del otro. Se pone casi en un lugar marginal. Y eso sorprende, impacta, atrae. Es como un Prometeo encadenado cuyo destino es el eterno ofrecimiento de sus entrañas a los buitres. Y que además, queriéndolo o no, por plata o no, por convicciones o no, entra en cada uno de nosotros de una forma u otra, pero nunca permanece indiferente. Cómo jode Lucas. Principalmente a los hombres -supongo, ya que son anónimos-, ni siquiera se de qué ideologia son estos hombres, si kirchneristas o antikirchnerista o neutros, creo que va más allá. Tal vez su viraje de opinión sobre el gobierno, que le generó a él un fuerte odio hacia Cristina y La Cámpora, sea lo que ayudó a incrementar el odio que hoy le tienen algunos, pero no creo que esté limitado a eso. En muchos despierta una envidia feroz y no pueden dejar de comentar para descargar ese odio. Y por supuesto como dije, lo hacen en forma anónima. Me pregunto por qué. Tal vez porque sea muy difícil traducir el odio a palabras transmisibles. Porque el odio no tiene fundamento en el otro a quien uno ataca sino en uno mismo.

En fín, también es justo decir, que escribiendo de política, y acá viene la parte controvertida de Lucas: él hace lo mismo con el gobierno que lo que hacen con él. Se lo merezca o no esta gestión, sean verdaderos o no los datos que maneja sobre los funcionarios, se desborda a veces y eso no lo hace creíble. No todos, pero muchos de sus artículos sobre política son pura descarga.

No se por qué pero la cosa es, a mi entender, así de padójica.

Hay un dato en su último escrito Las soberbias de mi barrio II. Es una frase que da para pensar.

Hablando del radical Héctor Maya que fuera gobernador de Entre Rios, dice Carrasco que ¨cuando Perón persiguió tenazmente a todos los escritores que hoy leen los peronistas¨ fue él (Maya) quien les dio refugio. Y que esos escritores ¨se hicieron muy marginales por culpa de Perón¨, pero que fueron esos escritores ¨los que defendieron las banderas de Perón¨, pero ¨detestaban a Perón¨....

Sugestivo ¿no?

 

29.12.13

Después de la tempestad, no viene la calma


En este día de tanto calor no hago más que pensar pavadas. Aunque ultimamente me parece que lo más importante son las pavadas. A falta de cosas importantes es lo que queda. Vos me dirás, ¡¡¡cómo!!! ¿no es importante que la gente esté sin luz y sin agua? y yo te digo que no digo eso. Es una desgracia que esté ocurriendo lo que está ocurriendo, ni me quiero poner a pensar los casos desesperantes que tienen que estar ocurriendo. Pero, yo creo que hay que esperar a que termine la tempestad de calor, para que las cosas vuelvan a la normalidad, aunque esa normalidad a esta altura ya no merezca llamarse precisamente normalidad. Esto es como cuando hubo una tempestad de viento y agua que produjo impresionantes inundaciones. En el medio de la tempestad no se puede hacer otra cosa que socorrer a los afectados, a los que están peor que nosotros, siempre hay alguien que está peor que nosotros. Acá lo que vale es que hay que empezar a tomarse en serio lo del cambio clímatico y pensar que esto que hoy ocurre no es más que muestras de lo que va a ocurrir con más asiduidad. Pero además hay que tomar conciencia, que no estamos preparados para afrontar lo que vendrá, ¿quienes? todos. Tampoco los políticos. Porque este gobierno ha pensado muchas cosas pero no en esto. O no le convino, dirán algunos. No creo verdaderamente, que hayan podido anticipar estas consecuencia. Me imagino a De Vido haciendo la vista gorda en algunas cosas, pero nunca pensando que iban a explotar caños y cables. Porque eso sí corresponde a los que conocen lo técnico, lo ingenieril. Y eso es de las empresas correspondientes. Pero todos, no creo que esto sea la política, estuvimos en la pavada. Nadie quiso gastar un peso. Amarrocar era la cuestión. Y en dólares.
¿No es hora de preguntarse, de preguntarnos todos, para qué queremos la plata? pero lo digo principalmente por los que viven desesperados detrás de ella, los que viven saqueando los dólares, los funcionarios, los políticos y los ciudadanos que de todo sacan una tajada para guardar y no dan puntada sin hilo. Si con los millones que hay acá, en este país, guardados, encanutados de algún modo, hasta no necesitaríamos que vengan a invertir de afuera, con que cada uno que esté en una cierta posición de poder piense hacia adelante y no en amarrocar, todo sería diferente.


Veo que detrás de mi pensar en pavadas, no hay más que bronca. Pero que nadie confunda y crea que me dí vuelta y voy a empezar a criticar al gobierno y echarle la culpa de todo, como hicieron algunos, o hacerme masita. No. Lo que pienso es que fueron diez años de golpes, de palos en la rueda, de corrosiones, de operaciones contra un gobierno que terminó en la lona, tal vez porque no supo hacer otro tipo de política que no sea la de una confrontación muy fuerte. Aunque dudo que si hubiera sido de otra manera hubiera podido hacer muchas cosas buenas que hizo. Pero bueno, de todas maneras, ya está ocurriendo lo que muchos querían, que son los que ahora están calladitos, que no están, que no dicen nada. ¿No está ocurriendo lo que ellos predecían?. Ahora el gobierno está desbordado, no da más, está sacando la lengua. Ah pero ahora los opositores no tuvieron nada que ver, o se fueron de vacas como dijo Elisa Carrió, la más repugnante persona, a la que lo único que le importa es su propio goce. Ella ahora está gozando ¿eh?, no te creas que le importa el país. No te confundas. Pero como ella hay miles, nada más que más inteligentes, al menos porque no se les nota tanto, porque son más argumentativos, no tan viscerales.

Hay quienes me dirán que, si ellos lo hicieron, lo corrijan ellos. No. Ellos no lo hicieron, al menos no todo, ni solos, lo hicimos entre todos. Basta de quedarnos con lo bueno y echarle lo malo al otro. Un gobierno es nuestro representante, por lo tanto es nosotros mismos. Traicionan como nosotros traicionamos, roban como nosotros robamos, son idealistas como nosotros a la hora de serlo, tienen miedo como nosotros. Basta, empecemos a pensar de otra manera, no como locos paranoicos.

Tampoco estoy pidiendo un golpe, no, estoy pidiendo que aparezca algo de inteligencia en el terreno político, quiero escuchar que se respeta a alguien. Nos hemos destruido entre nosotros, no se si lo perciben así. Nadie quedó en pie. Cuando apareció Capitanich, escucharlo parecía una bocanada de aire fresco, pero inmediatamente se pusieron a tratar de embarrarlo, operarlo, aniquilarlo como a todos. Yo sigo creyendo en él, aunque ahora su voz haya sido opacada. No importa, él tiene la difícil tarea de ensamblar su tipo de accionar y su estilo de comunicación con las ideas de Cristina. No debe ser fácil, pero algo de eso todavía está en pié.


26.12.13

En busca de la identidad perdida


Antes, al principio me llamaba, digo, este blog se llamaba ¨Diario de una bloguera angustiada¨. No podía el nombre estar mejor puesto. Esa era la sensación cotidiana: el movimiento constante, el movimiento de un deseo nacido a la par del kirchnerismo. Así, casi sin darme cuenta, me encontré con alguien que hacía y decía cosas que me volvían a hacer prestar atención, que me alegraban el corazón, que me hacían apoyarlo incondicionalmente, estar de su lado ante los constantes ataques que sufría. Así pasaron los primeros tiempos. Después Cristina que, a poco de asumir, se encontró con el campo ahí no más, con el país bloqueado, el odio, las mujeres de clase alta que mostraban los dientes. ¿Qué había pasado? No lo sabía pero sí sabía que era un momento crucial, de definiciones, de no tibieza, donde había que estar de un lado o del otro. No hace falta decir de qué lado me quedé. Momento de identidad máxima. Nunca me había ocurrido estar de acuerdo con un gobierno de los que yo había vivido. Porque como toda pretendida zurdita siempre fue efectivo darle con todo a todo el mundo, total desde los principios uno puede atacar y siempre queda rebien, inteligente y visionaria. En algunos casos fue lógico, pero también le dí a Alfonsín cuando reculó. Porque, si bien no lo había votado, al principio me gustó el viejo. Tenía polenta, era diferente, pero después, bueno para qué recordar. Luego el turco, disfrazado de caudillo, diciendo desde el sur que aunque sea con sangre íbamos a recuperar las Malvinas, y llenándose la boca diciendo que había tenido que asumir él porque Alfonsín no había podido. Qué hipócrita. Hoy me doy cuenta de lo que había pasado, pero en ese entonces, sólo me parecía que algo olía mal. No me daba cuenta todavía de las poderosísimas fuerzas que movían los hilos de la política y la voluntad de los grandes poderes de entronar a un peronista que vendría a querer alinearnos al primer mundo adscribiéndonos a la política de libre mercado. ¿Para qué habían hecho desaparecer a los ¨subversivos¨ sino para allanar el camino para poder subvertir ellos mismos el genuino deseo nacional y popular del peronismo, a través de una ideología foránea? No había, como sí lo hubo con Néstor posteriormente, alguna voz que nos dijera de qué se trataba lo que estaba pasando en realidad. Qué estábamos haciendo y qué nos estaban haciendo. Por eso los k vinieran a decir lo que debía permanecer callado para el stablishment y eso fue algo sorprendente, algo así como perder la virginidad y ver la realidad de la cuestión. El rol del programa 678, fuera o no periodístico como hoy le siguen criticando, me importa un bledo si lo es o no lo es, fue hacernos ver lo que está detrás de lo que se muestra.
  
Si el gobierno después llegó a su límite y no pudo contra tanto poderío, en realidad ya no me importa, pero ellos me enseñaron a pensar. Si ellos se quedaron con guita, tampoco me importa, y que no salte algún moralista, porque primero que haga un acto de contricción y luego me comente. 


Siguiendo con la identidad. Aquel primer nombre ya no me cuadraba, no cuadraba con mis nuevos estados. Ahora sentía que ¨nos estaban dando demasiado fuerte pero me admiraba que siguiéramos vivos¨, entonces me llamé ¨Tranquilo corazón¨, luego ¨Late corazón¨ y más tarde ¨Y a pesar de todo, Argentina late¨. Pero cada vez era más difícil. Las campañas para las PASO eran demasiado fuertes para un corazón golpeado. Entonces me llamé ¨Hacia las PASO¨. Si llegábamos ahí podíamos tener un respiro, era como esperar el descanso del primer tiempo. Luego me llamé ¨Hacia el 27 de octubre¨. Ganábamos pero duraba poco, yo sentía que el aire se iba acabando, cada vez era menor la resistencia. Demasiadas operaciones hicieron que me dedicara a publicar ¨Desmentidas¨ y así me llamé. Decidí que me iría retirando de a poco, me tenía que cuidar, y de Diario me transformé en ¨Periódica¨ hasta el día de hoy. Pero este nombre ya tampoco me representa. Sé la que fui, pero no la que soy. Quiero pasar el verano ahora. Ya no tengo angustia, ni espero, me da lo mismo una cosa que la otra. Se que hay mucha gente que está sufriendo. No me gusta. 

Ya no soy igual a la que antes era. Nadie más me puede engañar. Pero la creatividad humana no tiene límites: los nuevos políticos aprendieron a camuflarse de maneras más sutiles, porque ahora ni hablan, sólo hacen pantalla para que los incautos proyecten.  Como el massita que muchos se atreven a decir que viene del kirchnerismo. El massita es un estafador, que se metió en el corazón del kichnerismo y se llevó las mejores esencias. Estaría bien si se las devolviera al pueblo, pero no lo creo, porque como es un oportunista, o sea no es un genuino, no le va a servir, porque para poder aprovechar las buenas esencias de los otros hay que tener buena madera y este tipo no la tiene.